Las relaciones humanas Psicología social teórica y aplicada

Psicología social teórica y aplicada. Colección Psicología Universidad Bajo la dirección del Profesor Roberto Colom Universidad Autónoma de Madrid. Anastasio Ovejero Bernal LAS RELACIONES HUMANAS Psicología social teórica y aplicada BIBLIOTECA NUEVA. Cubierta: A. Imbert S


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LAS RELACIONES HUMANAS
\b\t\n \fUniversidad Autónoma de Madrid
Anastasio Ovejero BernalBIBLIOTECA NUEVA
EGUNDAREIMPRESIÓN©Anastasio Ovejero Bernal, 1998, 2007©Editorial Biblioteca Nueva, S. L., Madrid, 1998, [email protected]ósito Legal: M-46.580-2007Impreso en Rógar, S. A.Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción, distribución, co-piedad intelectual. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra lapropiedad intelectual (arts. 270 y sigs., Código Penal). El Centro Español de Derechos Reprográficos(www.cedro.org) vela por el respeto de los citados derechos.
\b\b.....................................................................................................11\f\f  .„ Cómo percibimos a las otras personas: la cognición ...............................................................................19\f II.„Cómo causales y sus sesgos .............................................................41III.„Las relaciones humanas como intercambio ........................55IV.„Procesos de comunicación interpersonal ............................63V.„La atracción interpersonal ...................................................77VI.„Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa .......87VII.„La conducta agresiva o antisocial ........................................109VIII.„La conducta altruista o pro social .......................................133\fIX.„Procesos de influencia social: la normalización ..................151X.„Conformismo y obediencia a la autoridad ..........................163XI.„La influencia de las minorías activas ...................................181XII.„Las actitudes .........................................................................191XIII.„Cambio de actitudes y persuasión .......................................205\f XIV.„Estereotipos y prejuicios: el «racismo» y la xenofobia .......235\f XV.„Estereotipos de género y discriminación de la mujer .........251
\f \fCOLECTIVA Y GRUPAL\f XVI.„Psicología social de los grupos: conceptos básicos .......267\f XVII.„Pbásicas .............................................................................279\f\f \f\f pectos metodológicos .....................................................291\f XIX.„Psicología social de la educación ...................................301\f XX.„Psicología social de las organizaciones y del trabajo .....311\f XXI.„Psicología política ...........................................................323\f XXII.„Psicología social jurídica ................................................329\f XXIII.„Psicología social de la salud ...........................................377\f XXIV.„Ambiente físico y conducta social: psicología ambiental y ecología .........................................................................345\f XXV.„Otras aplicaciones psicosociales .....................................355\b\f\f\f XXVI.„La construcción histórica de la psicología social ..........363\f XXVII.„Modernidad y psicología social: orientaciones psicológi-cas y sociológicas ............................................................387\f XXVIII.„El giro posmoderno y las orientaciones alternativas: La psicología social posmoderna .........................................403\f XXIX.„El mpsicología social ..............................................................427\f XXX.„Conclusión: ¿qué es la psicología social? ......................445.......................................................................................................455
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A Marian
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otros mismos y de nuestras relaciones interpersonales no son muy superioresy, sobre todo,de Aristóteles. Decía Teilhard de Chardin (1965, pág. 199) quelas relaciones
que, evidentemente, no coincide, ni tiene por qué coincidir, con otrosuna de las principales condiciones básicas para «encandilar» al lector, sobretodo si son los alumnos, y, por consiguiente, para motivarlos a leer o estu-las relaciones interpersonales,situaciones, etc. También se van a ocupar de aplicar sus conocimientos a
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altruista, etc., es decir, los problemas psicosociales relacionados con la con-En consonancia con lo anterior, la psicología social debería ocuparsecoherentepuesto que, a mi modo de ver, la psicología, tal vez más aún que cualquiereconómico y, sobre todo, ideológico). Y, evidentemente, todo ello porfuerza exige, a mi modo de ver, un enfoque eminentemente ambientalista,El cerebro social,der. El número de palabras dirigidas a las criaturas al día constituye elde razonar, de resolver problemas y de relacionarse con los demás... Mien-nacer, una vez que venimos al mundo son los mensajes del ambiente losser relacio-tiva emancipadora, para lo cual ha pretendido tomar, aunque de una forma
Introducción13
progreso,cia, conllevaban el progreso tecnológico y, con él, el progreso social, moralteléfono, otro de televisión, un ordenador, etc., ese siglo y homosexuales, purgas stalinistas, guerra de la ex Yugoslavia, etc.) con unmás, la propia psicología ha seguido, a mi modo de ver, un derrotero equi-vocado, caracterizado por, al menos, estos dos tipos de errores: ha conside-social,relacionalles,pasionalesotros mismos que a factores intrínsecos a nosotros, es decir, nuestra con-
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hombremal más. También costó mucho aceptar la teoría de Darwin, que estuvoprohibida por la Iglesia durante mucho tiempo; 3) Ya en el siglo ciencia véase el reciente libro de Di Trocchio (1995) que lleva el explícito
Introducción15
sección se compone de cinco capítulos que analizanlos aspectos históricos,contemplar, en este caso, el campo psicosocial. Pues bien, cuanto más alta
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\f
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\f \b\b
\b \t\flos físicos caóticos, y, al igual que la percepción de objetos físicos, laInferencial:a las demás personas como estables. Es decir, que la percepción, tanto lasocial como la no social, exige la plena participación activa del percibidor,recompensa y castigo, el sistema de valores del perceptor, sus característi-percepción (Fiske y Taylor, 1991):1)Las personas son percibidas como agentes causales y los objetos2)Las otras personas son semejantes a nosotros, lo que nos permite3)La percepción de personas suele darse en interacciones que poseen
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maneje la impresiónel mismo patrón de respuesta, es decir, aquellas que hablaban con chicos  \b\t\f\t \f\b\t \b\f \t\b  \t \tnuestras interacciones, es decir, las personas percibimos a los demás paracar en dos grupos (Fiske, 1992, 1993; Hilton y Darley, 1991):Dependencia de resultados:
Cómo percibimos a las otras personas: la cognición social21
Estatus subordinado:alumno-profesor, hijo-padre, etc.) significa que nuestros beneficios depen-desacreditador. Las investigaciones han mostrado que ser una personaresponsable de la impresión formada:mamos (Tetlock, 1991).(Hilton y Darley, 1991): la primera consiste en que en muchas de las situa-
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 \b\t \f\t \b\f \t\bde impresiones,que vino a reemplazar a la anterior, y que intentaba estu-
Cómo percibimos a las otras personas: la cognición social23
tista, y sin embargo será central en el caso de un profesor, puesto que la flui-dez verbal es algo importante para ser un buen profesor, pero totalmentees decir, a las distintasrecencia)
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otras sólo a algunos y, finalmente, otras, generalmente menos positivas parapresentación desobre la percepción, incluso física (Bruner, Postman, etc.), de los que des-mente de Bruner, «ha contribuido notablemente a despertar el interés psi-Los propios procesos de inferencia,plo anterior, a la hora de hacerse la gente una impresión de otra persona vacolor. Ahora bien, ello no será ajeno a las características del perceptor. De
Cómo percibimos a las otras personas: la cognición social25
La saliencia contextual, es decir, alguna característica que por diferentesmente, en nuestra cultura, la inteligencia, la amabilidad, y el ser trabajador,ellas, y a través de ello intentar ejercer el poder, persuadir, dar retroali-mentación o engañar. Y generalmente los indicadores no verbales tienen un(Walker, 1977). Y entre las señales no verbales, las más influyentes en las
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 \f\t  \f\t  \f \t\b\f\ftenidode estas teorías puede ser muy amplio, en general suelen referirse aAhora bien, estas teorías son idiosincrásicas, es decir, propias de cadaen la necesidad que tenemos de estructurar, dotándolas de orden y signifi-
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\t \t\f\t \t\n\b\r\tlugar, simplifican cuando hay demasiada información y, en segundo, añadeno diferente (Fiske y Taylor, 1991, pág. 122). Así, numerosos estudios han
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mismo, es decir, la misma película: quienes creían que era camarera recor-información. Un segundo ejemplo lo encontramos en un estudio de Vallone«negro», aplicado al agresor, calificaron el hecho como más violento que(Fiske y Taylor, 1991, pág. 144). Entre las características visibles ocupan un
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esquemas son activados lo constituye el propio perceptor. Además delde ánimo del perceptor. Si éste está triste o deprimido, probablemente per-\t\n\t \t\r\t  \b\b\f\tYa hemos dicho que cuando percibimos y, más aún, cuando nos hace-que no están entre las informaciones de que disponemos. Tal procesoahí y que «nos interesa» inferir. En este proceso cometemos muchos erro-Sesgo de la visión retrospectiva:es la tendencia a exagerar,
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ajustadísima victoria de Reagan sobre Carter. Tras las elecciones, despuésEste fenómeno puede demostrarse de varias formas. Veamos dos: Pri-«Yo creía que sería aprobado». Segunda, muestre a la mitad de un grupoSesgo de perseverancia en la creencia:
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continuaron creyendo que manera, mas nuestras explicaciones pueden sobrevivir, incluso desafiandotoda evidencia contraria (Jelalian y Miller, 1984). Así, si nos dicen que se«ladrona», etc. Si unas semanas después nos dicen que era un error, que elnuestras preconcepciones controlan nuestras interpretaciones yhasta nuestros recuerdosprevias. Y, a su vez, nuestras creencias moldean nuestras interpretaciones.
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car, buscando razones para ello, cómo podrían no ser acertadas mis creen-(1982; Anderson y Sechler, 1986) que intentar explicar por qué una teoríacisión de nuestros juicios y de nuestras creencias. Tendemos a creer quecubrieran los blancos en preguntas como ésta: «Tengo el 98 por 100 de para confirmar su prejuicio. Vemos lo que nos interesa y luego recordamos
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otras, y, finalmente, con el tiempo tenderán a olvidar todas o la mayoría.recordamos lo que nos interesaigual de enamorados o más que antes tendían a recordar amor, mientrassu pareja era, ya entonces, egoísta y de mal carácter. Más claro aún es ello que habían dicho dos años antes. Esto parece mostrar, como ya dijimosantes, que cuando los recuerdos son vagos, como suele ocurrir, los senti-
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(1980), al igual que hacen los dictadores cuando llegan al poder, tambiénCorrelación ilusoria:sante experimento, Ward y Jenkins (1965) mostraron a sus sujetos los datosdecir, se convencieron de que el estudio mostraba correlación entre siem-pués de adoptar, sólo nos fijamos en aquellas que confirman nuestras ideastar, de tal forma que, aunque sean muy pocas, son suficientes para mante-
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los estados de ánimo malos ocurridos dos semanas después. Todo ellopor ejemplo, el 80 por 100 de probabilidades de ayudar, en contra de losdatos conocidos del estudio anterior. Un segundo ejemplo: Supongamosque el coche modelo X es el que menos probabilidades tiene de ir al taller,El padre de Andrea compró ese modelo X hace un par de años y, desafor-eficientes de pensamiento, es decir, reglas empíricas implícitas de pensa-en términos de su disponibilidad en la memoria, es decir, la información
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\t\t\n \f  rumor como «una proposición específica para creer, que se pasa de per-es decir, que los sujetos estén
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contexto mayor, es decir, a pesar de que el mensaje se acorta, sin embargo,Por último, y a pesar de que resulta imposible y, tal vez, ni siquieraaconsejable, controlar o reducir el rumor, sin embargo, sí se han hechoden establecerse acerca del rumor: en primer lugar, la inexistencia de unasatisfactoria definición del rumor, ya que las habituales pueden aplicarsetambién a comunicaciones que no son rumores. En segundo lugar, hayrumor... es un evento normal y cotidiano (Jiménez Burillo, 1981a, pági-\b\t\bcomo ya decía William James, quien percibe pretende alcan-(Fiske y Taylor, 1991). «Una sorprendente cantidad de cognición y per-
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nos campos (industria militar, genética, cirugía, etc.), sin embargo en aspec-tales. Y lo que es peor, las impresiones, interpretaciones y creencias falsas
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\f \b\bconducta, buscar sus causas: es nuestra forma de controlar, al menos cog-la expliquemos, es decir, de cómo la interpretemos o, dicho en otros tér-trabajo ha ascendido al cargo de director de ventas. Terminadas las vaca-relaciones mutuas? ¿A qué atribuiré la conducta interpersonal suya? Vea-
compañero a «chulería» y me digo: «Ya sabía yo que se le iba a subir elblemente los dos nos riamos de su despiste y, si se me apura, desde esehacer, puede cambiarse y puede mejorarse. Espero que este capítulo sirva\t   \f\t  \f\b
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cómo debe actuar. Por ello, utiliza atribuciones causales: la gente percibe lazados por una persona que la consideramos de alto estatus, poder, presti-
Cómo interpretamos la conducta social:ƒ43
El modelo de las inferencias correspondientes de Jones y Davis:recoger el modelo de Heider, prefieren Jones y Davis (1965) centrarse enparticulares de una persona? Es decir, lo que pretende este modelo es bus-ciones de un actor, cuando éste actúa libremente, a partir de las conse-que ellos consideran torpe y, en el colmo de la injusticia pero en coheren-
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y, en consecuencia, cuantos menos efectos comunes haya, más fácil será laun tipo particular, sino que puede englobar asimismo otras que se refierengeneral que la persona tiene sobre cómo ciertas clases de causas inter-actúan para producir una clase específica de efectos» (Kelley, 1972, pág. 1).
Cómo interpretamos la conducta social:ƒ45
problemas con este profesor, a la vez que ella tenga problemas también conTeorías atribucionales:Teoría atribucional de la motivación de Weiner:bución causal del éxito o del fracaso. Lo que realmente pretende Weinermente en su motivación y en su rendimiento para próximos examen. Vea-la peor que podía hacer, ya que le lleva a la indefensión aprendida, porquevuelve a suspender, y hace la misma atribución, entonces ¿para qué estu-diar para el próximo examen, si sabe que volverá a suspender, porque él noTeoría de la indefensión aprendida de Seligman:Abramson, Seligman y Teasdale (1978) para hacerla aplicable a la conductahumana, puede ser considerada también, a mi modo de ver, una aplicación
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de la teoría atribucional de la motivación de Weiner. «Indefensión apren-no podían realizar, aprendían a ser incapaces, de tal forma que cuando seles daba después otras tareas que sí eran capaces de realizar, ya ni siquierabar. Probablemente buscaron trabajo durante unos meses, día tras día, sinaprenda la indefensión y, lo que es más grave, la generalice a otros ámbitosextraescolar.\t  \t\t\n\t \f\b\f\tnas tenemos también sentimientos, motivaciones e intereses, y, dado que
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guiendo unos propósitos muy concretos. Es decir, nos desviamos respectoa una respuesta normativa correcta. Ahora bien, como dicen Fiske y Taylor,familiar en casa esa semana. Y, sin embargo, los profesores, y todospia experiencia me lo confirma. Pero lo que, a mi modo de ver, es caer en
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McArthur, 1988). Así, si se pide a estudiantes estadounidenses que se pre-efecto de autorreferenciaver, 1990). Igualmente en deporte, cuando gano se debe a mis méritos,
Cómo interpretamos la conducta social:ƒ49
Weinstein llama . Por ejemplo, los sujetos de Weinstein se percibían a sí mismos contiende a ver sus defectos como normales y, en cambio, sus virtudes como raras.
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Autopresentación:quiere ser vista como modesta y honesta (Calston y Shovar, 1983).Lavado (Miller y Schlenker, 1985). Cuando explican un éxito importante, tie-Strube, 1991). Es decir, que para causar una buena impresión en los demástima (Tice, 1991). No somos simples máquinas frías de procesamiento de la
Cómo interpretamos la conducta social:ƒ51
\b\t\blas personas mantienen tales creencias, es decir, qué tener unas adecuadas relaciones sociales. Yo no lo encuentro porque no
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sis sociocultural de las estructuras cognitivas (Sangrador, 1991), y sustituirde los mismos, como ya hicieron Vigotsky, Luria o Leontiev. Así, por ejem-
Cómo interpretamos la conducta social:ƒ53
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\f \b\b
 \f   \b  logía y, por tanto, de la historia... (son) psicológicos». El interés deFrecuencia:Valor: Recompensa,Costo
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\f  conducta social necesita para su mantenimiento que sea reforzada, es decir,Gestalt y los psicólogos del refuerzo. Tradicionalmente los gestaltistas
Las relaciones humanas como intercambio57
determinado, según Thibaut y Kelley, por su magnitud absoluta, sino másexplicar. Se trata, en definitiva, de una psicología social ahistórica y etno-
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 \f  \t \t\t  \f  En concreto, para estos autores existen seis clases de recursos: amor,dinero y, en general, los intercambios universalistas.
Las relaciones humanas como intercambio59
 \f  \f \n\f\b  \b\nde un favor, un regalo o un beneficio crea en el sujeto un estado de obli-gación de devolver ese favor, real o beneficio. Ese estado psicológico posee, \f  \f \f También Adams combina elementos de las teorías del refuerzo con ele-
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ger, que veremos en el capítulo 13, más similar aún a ella es, como reco-etcétera (Walster y cols., 1978), destacando probablemente su aplicación aTampoco esta teoría se ha visto libre de críticas. Así, Tajfel le criticaTener una visión ingenua y simplista de la realidad\b\t\bFinalmente, me gustaría hacerme eco de las reflexiones de Torregrosafesor Torregrosa: bio es de esperar, casi tautológicamente, que las teorías del intercambioarriesgado, y creo que, hoy por hoy, insostenible.
Las relaciones humanas como intercambio61
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\f \b\bción (Blazer, 1982). Y cuando hablamos de comunicación, evidentemente
Tal deficiencia de base se habrá de notar con posterioridad, por ejem-logy, \b\b   \f\t  \f \b\f\bentre ellos el más conveniente» (Pastor Ramos, 1994, pág.314):Teoría de la información,
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Transmisor,Receptor,o cerebro del receptor. PuesTeoría del interaccionismo simbólico:rece con fuertes deseos de entender, con motivaciones de hallar significadoTeoría general de sistemas:obra de Ludwig von Bertalanffy, quien señaló la existencia de una cienciade los todos (es decir, los sistemas), y no sólo de las partes, con sus leyes,En primer lugar, la nece-
Procesos de comunicación interpersonal65
\b\b\t  \f \b\f\bTal vez uno de los principales cometidos de la psicología social en estebre con sus semejantes?, es decir, ¿cuáles son los deseos, las necesidadesdac y Wisegarver, 1984). De hecho, estudios realizados en todo el mundotus y competencia percibida (Stewart, Ryan y Giles, 1985), sino que tam-les. Así, Young, Giles y Pierson (1986) encontraron que antes de que fuese
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como resumen Wiemann y Giles (1990), la comunica-al parecer, existe en el ser humano, ya desdeReducción de la incertidumbre:de las principales bases de las tendencias afiliativas (Schachter, 1959). Ende diferentes autores (Festinger, Heider, Newcomb, etc.), parece demos-conducta de que disponen otras personas (Thibaut y Kelley, 1959), resultamentales para conquistar y ejercer el poder. De hecho, la gente no sede comunicación, la persona más activa sea el líder, es decir, el individuomás poder o si se comunica uno sólo cuando goza ya de poder. Sí estáComunicación y búsqueda de prestigio:
Procesos de comunicación interpersonal67
la carencia crónica de ella es algo incómodo, desagradable y, a menudo,\b\f\b \r\fcomo creen Whorf y Sapir. Y es que el lenguaje es intrínsecamente sig-
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nificativo, simbólico y, a la vez, cultural. El lenguaje es una máquina cul-la hipótesis Sapir-Whorf. Hasta tal punto es importante el lenguaje paraVeamos algunos ejemplos: El lenguaje arábigo cuenta con unas 6.000Por último, quisiera destacar, por su gran importancia, la distinción. Toda palabra tiene dos significa-dos: el oficial, es decir, el que dice el diccionario, que es el denotativo.\b\f\b \b \r\f
Procesos de comunicación interpersonal69
deseamos conocer. En todo caso, la CNV no debería ser estudiada comoEn cuanto a la definición de la CNV, entre los pocos que se han atre-
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Este aspecto de la CNV, por la amplitud y cantidad de subcomportamien-dos personas esperan competir, generalmente se sientan enfrente; si esperancooperar, lo hacen una al lado de otra, mientras que para conversar nor-en forma de V, etc. Muchos de estos gestos emblemáticos son específicosilustrativos o ilustradores:ción verbal puede llamarse ilustrador. De esta manera, como dicen algunosGestos que expresan estados emotivos:
Procesos de comunicación interpersonal71
(muecas de dolor, sonrisas, etc.), emociones como la ansiedad y la tensiónGestos regu-ladores de la interacción:lizados también para acelerar o frenar al interlocutor, indicar que debe con-Gestos de adaptación o adaptadores: Expresión facial:mente utilizada para regular la interacción y reforzar al emisor.1992). También es importante el número de veces que se parpadea porcuarenta o más indican tensión o ansiedad. También es importante la dura-
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una mujer, la duración del intercambio se debe reducir a un 50 por 100.En cambio, si es una mujer que trata con otra mujer, debe mantener elal parecer, las mujeres sonríen más que los hombres (Hall,yen a su estatus subordinado (Henley, 1977). De hecho, Deutsch (1990)
Procesos de comunicación interpersonal73
Pinazo y Musitu, la excesiva emocionalidad ahoga la voz y, repentinamente,elaborado, de unos tiempos verbales y otros, etc.), dentro de una conver-persona, a través de la cual nadie debería pasar. Vendría a ser una «burbuja\b\t\b
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ha superado el trauma, etc. Por ello, entendemos, con Wiemann y Giles,
Procesos de comunicación interpersonal75
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\f \b\botros son también el cielo. Es decir, la mayoría de las cosas más positivas y(Schachter, 1959) que, como escriben Morales yansiedad. Todas creían que iban a participar en un experimento en el quecipando en el experimento. Tal y como suponía Schachter, el nivel de
explícita al placer-disgusto producido por su interacción con ellos. Puesotros, por qué la gente se enamora, qué es el amor, aunque estas dos últi-mas cuestiones las veremos en el próximo capítulo. Es decir, que cuandoamistad y de amor, y por qué se disuelven tales relaciones.
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\b\f\b\t  \f \f\f\bFestinger, Schachter y Back (1950), que han mostrado que el simple hechoincrementa la posibilidad de interacción con otros y, en consecuencia, a
La atracción interpersonal79
y rasgos étnicos, en actitudes, etc.» (Sangrador, 1982, pág. 14).sea en el ascensor, si previamente no han sido presentados; y d) rior, aconseja Myers que si usted es nuevo en la ciudad y desea hacer ami-etcétera, según otro tipo de determinantes» (Sangrador, 1982, pág. 15).Berscheid (Berscheid y Walster, 1974, etc.), en los que inequívocamente se
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hermoso es bueno» (Dion, Berscheid y Walster, 1972) (véase el argumentoopuesto en Tseëlon, 1992). Además, estas creencias acerca del atractivoestereotipo del atractivo físico,Igualmente, cuando Clifford y Walster (1973) mostraron a unos profesores
La atracción interpersonal81
Rainey, 1990), lo que ayuda a explicar por qué las personas atractivas sue-Umberson y Hughes, 1987). De forma similar, en juicios simulados, por loregular es menos probable que un acusado atractivo sea juzgado culpable y,ropa o los cosméticos. También una persona con muy poco atractivo quela prisión». Todo ello está suscitando actualmente una fuerte polémicaperturbador, aun cuando los cambios sean para mejorar.
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percibimos a las personas agradables como atractivas; y, por último, pararefuerzo social. Tendemos a comparar nuestras actitudes con las de otrassos autores de corte cognitivo (Heider, Newcomb, etc.) tendemos a man-
La atracción interpersonal83
dor, 1982, pág. 16).
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\b\t\ben las que entramos en contacto con otras personas y, según la naturalezavariarán en forma muy significativa. Y, como ocurre en tantos otros temas,definitiva, como señala José Luis Sangrador, la atracción entre dos personascon todas sus facetas. Y ello es más cierto aún, si cabe, en el caso del amor.
La atracción interpersonal85
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\f \b\bsin solucionar, y las amplias prácticas sociales en las que se aloja esta con-cepción permanecerán sin contestar. En efecto, si cuando el conductismo
\b\b  \b  \f\t\b \f\t \b\tdudas sobre qué es la emoción, cuántas clases de emociones hay, cómoinfluyen en la cognición, etc. (véase Ekman y Davidson, 1994). «Tradicio-individuo singular, genéricamente preparadas, con una base biológica ySegún Fiske y Taylor (1991), el término dos. «Podemos decir, entonces, que las palabras pasiónŽ, emociónŽ ynombres de emocionespectiva psicosocial de las emociones, véase Torregrosa, 1982; Parrott, 1992;rituales de relación». Es decir, no son algo individual sino relacional.
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emociones, dado que «sé que el amor, el miedo, la ira son diferentes por-emociones. Más bien, se acostumbra a sostener, tenemos que sustituir lasnes desapasionadas de la conducta en acción. Tenemos que desarrollaremociones existen efectivamente, y, en segundo lugar, de que estánque Ã©stas son sus expresionesŽ. Volvamos ahora a nuestra pregunta ini-tangibilidad justificable a un mito popular. Una vez el juego de la inves-
Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa89
buena parte de la investigación antropológica e histórica. Tal como esteotro (Shweder, 1991; Lutz y Abu-Lughod, 1990). Por ejemplo, ya no habla-depresión\t \f\r\tmeras disposiciones para actuar. Por tanto, sus partidarios (Darwin, Ryler,Skinner, etc.) afirman que las emociones se distinguen entre sí sólo por susModelo sociobiológico: El cerebro emocional:
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ración, indignación, acritud, animosidad, irritabilidad, hostilidad y, en casoTristezamismo, melancolía, autocompasión, soledad, desaliento, desesperación y, en(ansiedad, aprensión, temor, pre-sismo, angustia, susto, terror y, en el caso de que sea psicopatológico, fobiasatisfacción, euforia, capricho, éxtasis y, en caso extremo, manía); Sorpresa AversiónVergüenzaamor,sorpresacubrimiento de lo que realmente ocurre y permitiendo elaborar, en conse-musculatura esquelética larga (piernas, etc.) favoreciendo así la huida. Tam-
Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa91
siasmo por las actividades vitales (diversiones, placeres, etc.) y, cuanto másnos ha tocado vivir. La pérdida de un ser querido, por ejemplo, provocaobviamente a su manera, Aristóteles, Santo Tomás o Spinoza. Así, estebuido a Schachter, su autor fue un español, Gregorio Marañón, comoal incremento de adrenalina en el organismo (por ejemplo, temblor, presión
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tuvo un «discípulo» destacado: el psicólogo social Stanley Schachter. Degena (que genera por sí misma ansiedad en los sujetos) y observar, comoger, 1962), no es, como afirma Fernández Dols, sino un experimento que
Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa93
Teoría de Schachterhaber sido incluido en el tema anterior, ya que estamos ante un tipo espe-a interesarse por este tema. Tal negligencia se ha debido principalmente atres razones (Berscheid y Walster, 1978): amor, dificultad que se hace casi insuperable en el caso de la investigaciónun fenómeno más intrínsecamente interpersonal que el amor, y dado que,1992; Sangrador, 1993; Serrano y Carreño, 1993, etc.).
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ciones humanas y las conductas sociales? Como dice Sangrador, a primeracuanto más les rechaza y les hace sufrir quien es el objeto de su amor, másestos casos?» (Sangrador, 1993, pág. 183).entendemos con este término. En primer lugar, existe un cierto acuerdo enble amar a quien no nos recompensa en absoluto, y ello porque el amor, arecompensas imaginarias,disfrutar el estar con el ser amado. Por otra parte, como señala Sangrador,bolo de esa persona de una forma positiva o negativa» (Berscheid y Wals-ter, 1978), las definiciones del amor suelen ser más complejas. Cuandocheid y Walster, 1978). En concreto, el amor es un estado de absorcióntrapuestos. Así, Berscheid y Walster (1978, pág. 177) le definen al amor
Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa95
les, regocijo y dolor, ansiedad y alivio, altruismo y celos coexisten en unadentro del «amor» en sentido estricto habría que distinguir, para comenzarfacilidad para imaginar, fantasear y explicar la conducta de la personarados, eran: euforia, depresión, soñar despierto, dificultades para dormir,agitación e incapacidad para concentrarse. De forma similar, y trabajandonube» (29 por 100), «ganas de correr, saltar o gritar» (22 por 100) y «ato-(Averill, 1988), y como tales son,
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niños y adolescentes, diferenciando artificialmente los modelos a seguir,quizá más crudamente los de ellas, pero también los de ellos» (Sangrador,estas tres condiciones (Hatfield y Walster, 1981): tipo de emoción que se llama amor, que le puede ocurrir a cualquier per-rados (Levy, 1973); para ser el objeto de nuestro amor. Estas características son fruto básica-cológica» de amar, de forma que hay quienes afirman que estados de ánimo \f\t \f\r\f\t  \b\f\f\b(Sangrador, 1993):Teoría bifactorial del amor apasionado: teoría del desarrollo de las emociones de Schachter para explicar el amor.
Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa97
es lo que hicieron Berscheid y Walster (1978) quienes defienden una con-cuanto atribuir tal excitación a la presencia del amor, es decir, a queamor apasionado: Valins (1996) llevó a cabo un experimento en el querimentador. Pues bien, con algunas transparencias los estudiantes no «per-rápido incremento. Valins argumentaba que los estudiantes interpretarían
98Anastasio Ovejero Bernal
atracción sexual que el amor. En una prueba posterior y más directa dehubo excitación y por ello no surgió el amor. Tampoco ocurre esto cuandotador masculino. En un estudio posterior, estos mismos autores (Dutton yun cine que cuando entran si acaban de ver una excitante película de terror,También han sido numerosos y variados los experimentos que parecenconfirmar la tesis de Berscheid y Walster, al encontrar que, efectivamente,
Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa99
Teorías del intercambio:con dinero y estatus, con jóvenes, a veces adolescentes. Y, aunque se hablacree, están aumentando y, además, no son algo novedoso. Recuérdense losin crescendo,Teoría del «locus of control»:también esta teoría ha sido utilizadapara explicar el amor, subrayándose el hecho de que los individuos controla-dos externamente, es decir, aquellos que creen que su conducta viene deter-minada por factores externos, ajenos a su propia decisión (destino, azar, etc.)decir, aquellos que piensan que son ellos mismos quienes deciden su destino4)Otras teorías, finalmente, se centran en el propio sujeto que se ena-miento con la depresión. Y de hecho, como escribe Sangrador, es frecuentenal-analíticos que raramente se enamoran» (Sangrador, 1993, pág. 187).
100Anastasio Ovejero Bernal
\f\f \t\f\t   \f\t\t\b  \f \f\fsobre sus miembros en muy diferentes áreas, sobre todo en ésta. Tal cam-para tal selección, selección que en gran medida se basará en el amor. «PorSin embargo, en nuestra cultura actual el amor sí es algo importante y,nal, por razones obvias que no se le escaparán al lector, es más crucial aúnrificador el experimento de Snyder, Tanke y Berscheid (1977) en el quese les había informado que eran atractivas o no atractivas. Tras las conver-
Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa101
si una relación íntima ha de perdurar, debe estabilizarse en un resplandor
102Anastasio Ovejero Bernal
\f  \b\t \b \f\t \f\b\t  \f\fFinalmente, resulta imprescindible analizar, siquiera someramente, el
Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa103
Factores de relación:Factores individuales:desavenencias? Básicamente a los siguientes factores (Sangrador, 1993,desconocimiento realincluso impide, la objetividad en la percepción del otro. Cabría decir, al
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amor y a que se entrenaran en el sexo sin necesidad de que hubiera amor.serio», es decir, con amor. Hoy se ha dado un paso más, y muchas mujeresfuente de error radica en la confusión entre deseo sexual y amor. Aun tra-nes varones, pueden llegar a confundir deseo con amor, imaginando querercuando desean, y a menudo justificando el deseo denominándolo amor...(Sangrador, 1993, pág. 193); 3) Las variables del sujeto generan, asimismo,posterior. Es el caso, por no poner más que un par de ejemplos, de lainmadurez afectiva del sujetoción sexual de su marido, a su hora y conveniencia (no hay amor, sóloAmor,y entre amor-conyugal y amor-pasión. «Separeja en función sobre todo del amor. Pero nuestra socialización dedicael carné de conducir, que para aprender a no equivocarse a elegir, paraduraderas que las demás» (Sangrador, 1993, pág. 194); y 5) Es un ejemplo
Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa105
También las comparaciones de adultos con antecedentes familiares divor-\b\t\bemociones y el amor. alguna verosimilitud se dificulta enormemente, y, tal vez, resulte práctica-ciones „por ejemplo: temor, miedo, enojo, furia, indignación, alegría,compasión, amor, vergüenza, arrepentimiento, ansiedad, resentimiento,
106Anastasio Ovejero Bernal
más unidas al placer o al dolor, mientras que otras lo están menos; algu-extraordinaria del propio ser.En cuanto al amor, tenemos que subrayar, con Sternberg (1988), quemanera constante para comprender, construir y reconstruir nuestras rela-Para concluir, me gustaría subrayar lo acertada que es la recomendación
Emociones y relaciones íntimas: la conducta amorosa107
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\f \b\blencia. Como dice Paul Ricoeur, «la historia del hombre parece identifi-Frustración y Agresión,
los 70 de una gran cantidad de libros sobre la agresión. Ya en 1977, Baronmos ocasión de ver, que la agresividad es algo instintivo en el hombre. Nosuficientemente potentes (escuela, televisión, etc.) como para reducir, si noeliminar, esos instintos agresivos. Y, sin embargo, tales medios se utilizan a\b  \b\bComo apunta Van Rillaer (1978, pág. 17) el término agresiónagresi-agresiónagresividaddeberse a la mayor o menor tendencia a centrarse en (Krebs y Miller, 1985,herir física o psicológicamente a alguien». Ya antes, autores como Dollard
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organismo. Según esta definición, no sería necesaria la intencionalidad y,los animales. Tampoco las acciones de plantas carnívoras o las que poseenagresión» (Perlamn y Cozby, 1985, pág. 243). En resumidas cuentas, elagresión hostilagresión instrumental,\n\b  \f \b\f \f\n\t\r\fTeorías activas:Teorías reactivas:Veamos más detenidamente estas teorías, aunque antes quisiera puntua-
La conducta agresiva o antisocial111
Teorías innatistas de la agresión: Teorías instintivistas:a agredir. Aparte de Hobbes, con su famosa idea de que «el hombre es ungrandes defensores de esta postura. También, en épocas más recientes, losAgresión y cromosomas: hombres uno X y otro Y. En la década de los 60, la anomalía XYY se pro-puso como una posible causa de la conducta agresiva debido, al parecer, apág.247), ahora está claro que la anomalía XYY no puede ser causa prin-convictas por crímenes violentos no poseen el patrón del cromosoma XYY.Agresión y cerebro:de la Universidad de Texas en 1966, tenía un tumor en el área del cerebro
112Anastasio Ovejero Bernal
lencia extrema y homicidio. Tal solución puede ser atractiva intuitivamentesión humana» (Perlman y Cozby, 1985, pág. 248).cabo con animales y, como subraya Aronson (1972) en cualquier clase dedominantes no los atacará sino que tenderá a huir del lugar. Vemos, pues,Miller, 1985, págs. 17-28).
La conducta agresiva o antisocial113
Hipótesis de la frustración-agresión:entre frustración y agresión no es nueva. Ya está presente en los primerosde los psicólogos de Yale (Dollard y cols, 1939), teoría que, en su formula-relación causal universalfrustración produce enojo, una disposición emocional a agredir, pero noprobabilidad habrá de agresión. Y, como afirman Perlman y Cozby, elsección Watts de Los Ángeles, donde se habían gastado más fondos para lación de la Violencia en 1969, los avances económicos pueden incluso exa-
114Anastasio Ovejero Bernal
ción-agresión en un estudio de inestabilidad política en 84 naciones. Todosprivación rela-que nos comparamos. Así, Yuchtman (1976) observó que los sentimientosde bienestar, sobre todo entre los empleados de oficina, depende de si suprivación relativa(Wood, 1989). Igualmente Henningan y colaboradores (1982) encontraronTeoría de la señal-activación
La conducta agresiva o antisocial115
plice del experimentador, quién le daría una serie de descargas que ibanFútbol y en la Liga de Hockey, entre 1970 y 1986. Incluso se encontró, ya
116Anastasio Ovejero Bernal
mericanas Vancouver y Seattle, tienen poblaciones, climas, economías eíndices de actividad criminal y asaltos similares, y, sin embargo, en la pri-y cols., 1988). Pues bien, en Vancouver está cuidadosamente restringida lamente, como sigue informándonos Myers, cuando en Washington se adoptóde otras formas ni en Washington ni en las áreas vecinas que estaban fuerade conducta apropiada en esa situación (Mummendey, 1990, pág. 267). Aprendizaje directo de la agresión:
La conducta agresiva o antisocial117
Teoría del aprendizaje social: de Rotter, Mowrer, Mischel, etc. (véase Ovejero, 1988a, capítulo 3), ha sido,factoresBandura (Bandura, Ross y Ross, 1961; Bandura y Walters, 1963) demostróque no es imprescindible, como afirmaba Skinner, que un actor sea recom-humano utiliza mucho la imitación. Es decir, que la conducta no es sólofunción de sus consecuencias, como decía Skinner, sino también es funciónsado por una conducta similar. En otras palabras, la conducta es tambiénmente, por ensayo y error. Podría ser realmente muy peligroso.1982; Bandura y Ribes, 1980; Bandura y Walters, 1974).
118Anastasio Ovejero Bernal
influencia restrictiva sobre la conducta lesiva. Ver que la gente responde(Bandura y Ribes, 1980): la influencia familiar, las influencias subculturalestarán más tarde a sus hijos (Kaufman y Zigler, 1987; Widom, 1989). Y esconsiderarse como la clase de conducta que se pretende suprimir. Si losEso parece ser, más o menos lo que ocurre (Brown, 1972, pág. 401).
La conducta agresiva o antisocial119
Teorías sociológicas sobre el conflicto y la lucha de clases: \r\t\b  \b\f \f\n\t\r\flos Estados Unidos durante los años 80 indican, en cuanto a la TV, que el
120Anastasio Ovejero Bernal
tenemos instrumentos culturales (educación familiar, escuela, medios decomunicación, etc.) para reducir, si no eliminar, la influencia de tales basesbiológicas. Sin embargo, esos instrumentos, especialmente la TV, estánY no olvidemos que, por ejemplo, en los Estados Unidos, el 98por100 depax, 1979). Es decir, que, en cuanto al fenómeno de la televisión, podemosen EEUU ha niño ve en la televisión, más agresivo es el niño (Eron, 1987; Turner y cola-
La conducta agresiva o antisocial121
babilidad de acabar, a su vez, siendo víctima de la violencia, se muestraactitudes va asociado a un punto de vista conservador. Pero, curiosa-cia televisiva (Gerbner y cols., 1980) (Mummendey, 1990, pág. 270). es decir, ver a
122Anastasio Ovejero Bernal
contemplaban (Watson y cols., 1984, pág. 331). Cuando agreden a susque tal conducta se emita. Como señala Sangrador, a través de la socializa-desinhibición de la conducta agresiva. Tal desinhibición puede llevarse acabo a través de los siguientes mecanismos (Sangrador, 1982, pág. 27):Justificación de la agresión en base a principios superiores:Desplazamiento de la responsabilidad porla agresiónTodo ello permite que se cometan actos agresivos impunemente; 4) Atribución de la culpa al propio agredido,Desensibilización del propio agresor:puede ejecutarse sin desagrado es mayor. El entrenamiento en la violenciaPodemos añadir un último factor desinhibidor, el alcohol, que puede
La conducta agresiva o antisocial123
\b\f  \t\fVigilar y castigar.Veamos: Con frecuencia escu-contemplan, sobre todo si son niños o adolescentes, es decir, personas enedad escolar. Por otra, que, y esto sin ningún género de dudas es un hechoescenas violentas. Y, finalmente, que nuestros niños y adolescentes contem-siquiera la principal, fuente de la conducta agresiva. También lo son lamenos a mi modo de ver, de forma que reducen la conducta agresiva deniños y adolescentes. Veamos el caso de la escuela, aunque buena parte desores. Es decir, también por aquí la escuela reduce las conductas agresivascuando la escuela no era obligatoria, no estudiar, ir mal en la escuela oincluso abandonarla no suponía fracaso ninguno, y, por tanto, tampocola escolarización, ir mal en la escuela, suspender, repetir o abandonar los
124Anastasio Ovejero Bernal
den consumir, lo que produce es decir, drogas, etc., es decir, por senderos que les puede proporcionar dinero rápi-y de las familias de profesiones liberales del mundo rural. También aquímente de la definición que tengamos de fracaso escolar, sin embargo, en
La conducta agresiva o antisocial125
. Ya en el momento de nacer el niño, si analiza-bilidad de ir, de adulto, a la cárcel. Las probabilidades de error no son\t\f\n\f\t \f\f \b\f \f \f\n\t\r\ftas de solución (Sangrador, 1982):Propuestas de quienes consideran la agresión como un instinto: Tal descarga podría tener lugar mediante tres procedimientos: a)Contemplación de escenas agresivas,ción (cine, TV, etc.). Sin embargo, también aquí se ha comprobado repeti-
126Anastasio Ovejero Bernal
una acción agresiva directa,2)Propuestas de tipo fisiológico:en psiquiatría y en neurología, pero, como podemos suponer, presentanTambién se han propuesto algunas técnicas de intervención indirectaTécnicas de relajación:este caso se refiere al control de la conciencia y, por tanto, también del cór-dos los estados de ansiedad, angustia, furor, etc.; y b)
La conducta agresiva o antisocial127
Propuestas de quienes consideran la agresión como una conductasocial aprendida:Medidas propuestas desde las teorías del aprendizaje y el aprendizajeCastigo directo al agresor, Castigo de los modelos agresivos a los que nos vemos expuestos.Reforzar conductas alternativas a la agresión.Exposición de modelos no agresivos.mejorarsus habilidades sociales y sus capa-
128Anastasio Ovejero Bernal
vés de la educación, no sólo de la escolar, contribuyamos a construir unaaprendizaje cooperativoaprendizaje cooperativo,social: está en otras manos (Sangrador, 1982, pág. 31). \b\t\b
La conducta agresiva o antisocial129
gués Jorge Vala encontró que las personas autoritarias explicaban la agre-psicosociológica» (Krebs y Miller, 1985, pág. 62).En todo caso, y para concluir, quisiera hacerme eco de las conclusiones1)Es científicamente incorrecto decir que hemos heredado una ten-2)Es científicamente incorrecto decir que la guerra u otras conductas3)Es científicamente incorrecto decir que en el curso de la evolución
130Anastasio Ovejero Bernal
4)Es científicamente incorrecto decir que los humanos tienen un5)Es científicamente incorrecto decir que la guerra es causada por
La conducta agresiva o antisocial131
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\f \b\bdesinteresada
plo, cuando cantantes como Tina Turner, Paco Ibáñez o Serrat actúan gra-recompensas externas,alegría o satisfacción al realizarla? Bar-Tal (1976, pág. 5) entiende por con-Tal vez hayan sido estas dificultades las responsables de que este temahasta 1968. Posiblemente fueron Bryan y Test (1967) y Rosenhan y White\f\f\f  \f \b\f  \t\fsiguiendo a Wright (1971), algunas formas diferentes de entenderla, esdecir, distintas perspectivas desde las que podemos contemplar el compor-vativo del hombre. También se da en otras especies animales, donde no es
134Anastasio Ovejero Bernal
que tiene el gen egoísta para perpetuarse. Es decir, simplificando un tanto,Altruismo como conducta aprendida: maneras (Perlman y Cozby, 1985, págs. 269 y sigs.):
La conducta altruista o pro social135
deber, etc. Incluso muchas normas sociales, de tipo cultural, religioso, etc.,sobre todo entre culturas individualistas y culturales colectivistas (Triandis,1995; Goody, 1995).quienes se sintieron angustiados y empáticos, es decir, a la vez conmocio-altruismo genuino puede existir. Así, la empatía produce ayuda sólo
136Anastasio Ovejero Bernal
explicar, si no, cuando algunas personas llegan incluso a morir por salvar adurante la Guerra del Vietnam se lanzaran sobre granadas de mano a\b\f\t \t \tTal estado de activación será tanto másTras realizar un estudio de campo, Piliavin y colaboradores encontra-
La conducta altruista o pro social137
„El borracho es ayudado menos porque los costos para ayudar son„Las mujeres ayudan menos que los hombres porque sus costos para„Los efectos de la duración son también consistentes con el modelo:Teoría de la equidad:Teoría del motivo de justicia: ner y colaboradores (Lerner, 1971, 1974) y sugiere que la manera de actuardar, en tanto que el sufrimiento merecido provoca indiferencia o incluso
138Anastasio Ovejero Bernal
dice entenderlo mejor, pues predice que los primeros racionalizarán laTeoría normativa de Schwartz:1.ªFase de activación: el sujeto percibe que otro necesita ayuda y eva-Tras la captación de una persona en estado de necesidad; rida para ayudar.2.ªEn la segunda fase el sujeto construye una norma personal, ya pre-3.ªLa tercera fase comprende el surgimiento de eventuales mecanis-4.ªEl individuo realizará o no la conducta altruista.a)«El 13 de marzo de 1964, Kitty Genovese fue atacada por un viola-York, a las tres de la madrugada. Sus gritos de terror y súplicas de ayudapar de su agresor. No fue sino hasta después de que su atacante se marchó
La conducta altruista o pro social139
b)«Una telefonista de dieciocho años de edad, que trabajaba sola, fuepolicías pasaban por allí casualmente y arrestaron al violador.»c)«Eleanor Bradley tropieza y se rompe la pierna en unos almacenesd)«Andrew Mormille fue apuñalado en el estómago mientras viajabavagón, otros once viajeros observaron al joven desangrarse hasta morir.»estas situaciones eran dos personas, en lugar de una, las que podían ayudar.interpreteasuma la res-de actuar. «Los resultados de este experimento parecen claros.indiferente, después la producida por la de un extraño y, por último, lade ayuda a los demás» (Lamberth, 1982, pág.470).
140Anastasio Ovejero Bernal
venir, la decisión se toma con bastante rapidez.escuchar. Durante la discusión que siguió, los participantes escucharon aintensidad y dificultad para hablar. Pues bien, entre quienes creían ser elestaban preocupados e incluso con las manos temblorosas y con sudor.Difusión de la responsabilidad: querer ayudar, pero es más fuerte su temor a hacer el ridículo. Por ejem-
La conducta altruista o pro social141
ciencia o su forma de ser. Lo que hace de alguna manera la desindividuali-rentes ocasiones, entre culpabilidad y la conducta pro social. Tradicional-dañadas por ellas (Freedman, Wallingston y Bless, 1967). Por otra parte,gaban tarde, a otros que iban con suficiente tiempo y, finalmente, a otros
142Anastasio Ovejero Bernal
resultados fueron más dramáticamente: 33 por 100, 42 por 100 y 0 por100,\n\b\t \f\t  \f\tVeremos a continuación la correlación existente entre el altruismo yWeiner, 1975). Sin embargo, al mismo tiempo, también se han encontradoperación, al menos en la cultura angloamericana (Rushton y Weiner, 1975).algunos autores, como Maslow, relacionan ela una persona a ayudar, de forma que indicios preliminares muestran que
La conducta altruista o pro social143
altruista, y otras la ha disminuido. Para clarificar este aspecto, Weyant ymalhumor, ayudamos más a los otros que cuando nuestro humor es indife-tan» (Worcher y Cooper, 1983, pág. 319). Más específicamente, la probabi-\b\f  \f\t
144Anastasio Ovejero Bernal
justicia. Es decir, estamos ante personas genocidio (Opotow, 1990; Staub, 1990; Tyler y Lind, 1990). La explotaciónayudar, es más probable que también nosotros lo hagamos (Sarason y cols.,implícita. Cuando se había ofrecido un pago o existían presiones sociales, ladar. En definitiva, cuando la gente se pregunta: «¿Por qué ayudo?», es mejor
La conducta altruista o pro social145
Aprender respecto al altruismo: psicología social su conducta puede cambiar, invalidando, por tanto, taleshallazgos. Es decir, que existe una serie de presiones situacionales (la con-ducta de las personas de alrededor, el tamaño del grupo, los aspectos mate-resistirlas, a que nos influyan menos y, en definitiva, a ser más libres. Así,\b\t\bhace por alguna «razón egoísta e interesada» (placer, interés, acallar remor-dimientos, etc.), ello, al menos a mi modo de ver, no siempre es así. Ade-no resta valor, en modo alguno, a sus acciones; más bien lo que podemosY para terminar, mencionemos los posibles problemas éticos de lastas? (es decir, para ayudar a otros), ¿por fines egoístas? (es decir, por
146Anastasio Ovejero Bernal
potenciar su actividad profesional) o ¿por adquirir conocimientos? Detodas formas, sea cual sea la razón, la investigación del altruismo planteaEstos aspectos negativos de la investigación sobre el altruismo debenser contrastados con las posible ventajas de la investigación. ¿Merece lapena situar a unas personas, sin ellas saberlo, en una situación de experi-
La conducta altruista o pro social147
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\f
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\f \b\btes, etc. Pero mientras en otras épocas se creía que la influencia „es decir,
Origen e historia de la Psicología deportiva
personas» (1968, pág. 3). En línea con lo anterior, Moscovici y RicateauAhora bien, ¿qué buscamos al influir sobre los demás? Ya hemos dicho\b\b\f \t\f, \f\t \n\b\r\t  \b \t\fpercepciones, juicios, opiniones, etc., de otros individuos (pág. 87). Tal vez
152Anastasio Ovejero Bernal
de autores europeos sobre influencia minoritaria (Moscovici, Mugny, etc.)aislar tales factores de los culturales, políticos e ideológicos. Es decir, que
Procesos de influencia social: la normalización153
la reactancia psicológica. Tampoco deberíamos olvidar los factores la incertidumbre, como más adelante veremos mejor. En concreto, lael sistema anterior. Sin embargo, el problema consiste en saber en qué con-los sujetos será una variable crucial. Ya Kelley y Lamb encontraron que la
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entre la fuente y el objeto de influencia y, generalmente, suelen transmitirse\f \b\f\f\b  
Procesos de influencia social: la normalización155
terior. Como dice Van Avermaet (1990), este experimento muestra que la1935,1936). La idea central de Sherif en el campo de la influencia social es
156Anastasio Ovejero Bernal
éste se mantiene en su posición anterior, conservando por lo tanto su
Procesos de influencia social: la normalización157
novicio, o sea, separadas por la jerarquía y, por consiguiente, con una consi-baba que el monje no cedía en nada. Es decir, pues, que tampoco aquí semiembros y, por tanto, con la mayor probabilidad ser verdadera. El propio
158Anastasio Ovejero Bernal
no es aún mayor, sin duda porque el sujeto experimental no confía en esasmás allá del cual parece que la curva empieza a decrecer. Además, a esto
Procesos de influencia social: la normalización159
ciencia de la probabilidad del error. Pero como en general no puede veri-efectos de la convergencia no son independientes de las relaciones inter-boración de las normas. Ya Allport daba una explicación de este tipo.
160Anastasio Ovejero Bernal
car la hipótesis del experimentador. En este sentido, algunos autores inter-pretan la convergencia en términos de demandas del experimentador. Lano son suficientes para explicar estos fenómenos, y, por otra, no pueden\b\t\ben primer lugar, por la inercia de los hábitos y las rutinas, en segundo lugarlogos sociales y, finalmente, por la incapacidad intrínseca del laboratorio, y de
Procesos de influencia social: la normalización161
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\f \b\bVivir en sociedad, vivir en grupo con otras personas significa dejarnoslos otros y dejarnos influir, es decir, conformarnos. Eso es la influenciavas, es decir, para no ser rechazados por ellos. Esto es la influencia norma-
\b\f: \t \t\t  \bjudío en Passover, recuerda: sorprendieron estas noticias y repetí: «¿Vendrá en realidad? ¿En realidad„era atormentador y, por supuesto, era difícil estar absolutamentedemostrar que la gente puede conservar su facultad de resistir, si son cons-
164Anastasio Ovejero Bernal
cientes de que los demás están en el error. Sin embargo, los resultados deveces cuál de tres líneas era semejante en longitud a una línea estándar, dedaban su opinión estando solos, 35 no cometieron ni un solo error, unocometió sólo uno y el otro dos (es decir, sólo se produjo un 0,7 por 100 deces del experimentador, y respondieron erróneamente siguiendo sus órde-puesto6.º). Se hicieron seis comparaciones «neutrales» (las dos primeras yrimentador. Como puede suponerse, las comparaciones neutrales, sobreun 25 por 100 no cometió ningún error, frente al 95 por 100 del grupo deque se llevaron a cabo con pocos sujetos y, además, pueden ser productoAsí, en Bélgica (Doms y Van Avermaet, 1982), en Holanda (Vlaander yVan Rooijen, 1985), etc. También Crutchfield (1955), con un paradigma
Conformismo y obediencia a la autoridad165
aliado del sujeto, el nivel de conformismo descendía enormemente a sólodurante la primera mitad y, aunque durante la segunda se conforme a lamismo (Shaw y cols.,1957). Es más, Morris y Miller (1975) encontraronentonces se reduce más el conformismo que si ocupa el cuarto lugar. Lacon el que se pueda contar para defender su postura!» (Van Avermaet,reduce el conformismo de una forma tan importante? Allen y Wildery Wolf (1981) encontraron que ello no era totalmente cierto: por el contra-
166Anastasio Ovejero Bernal
una decisión en común. Así, Wilder (1977) encontró que dos grupos inde-tes, que una sola fuente conjunta. Todo ello lo explica así Wilder: losSegún Wilder, la influencia del tamaño de la mayoría dependería puesnime (Doise y cols., 1980, pág.177).perceptivos y/o cognitivos:a)no parecer diferentes
Conformismo y obediencia a la autoridad167
\b\f \f \f \f\fmania? Yo habría supuesto que no: los valores democráticos e individua-
168Anastasio Ovejero Bernal
de dinero por participar, cosa, por otra parte, habitual en los experimentosnuevo error la descarga aumentaba en otros 15 voltios (2.º error, 30 voltios;3.º error, 45 voltios y así sucesivamente) hasta 450, pues el experimentoplice del experimentador, cometiese siempre treinta errores, con lo que losrespuesta fue rotunda: nadie llegaría al final. Como mucho, añadían, un1
Conformismo y obediencia a la autoridad169
siga, por favor.» Pues bien, a pesar del compromiso previo, compromisoalgunos incluso tras creer, puesto que el aprendiz ya no respondía a las pre-de profesor. A este segundo sujeto «se le ocurría» la idea de incrementar elnivel de las descargas con cada error, insistiendo al que hacía de profesorexperimentador. En este caso hacían? En primer lugar, veamos a qué razones no se debe la obediencia derecibían en todo caso: lo recibían por participar, no por obedecer. Y menosmente. También suelen preguntarme cuando hablo de este tema si los
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los choques eran dolorosos. Y a los 150 ya gritaba: «¡Experimentador,sáqueme de aquí! ¡Ya no quiero estar más en este experimento! ¡Me niegonegarse a contestar, y, efectivamente, tras los 330 ya se queda callado y novuelve a contestar. Ante las dudas de los sujetos, el experimentador leordena que siga, que la no respuesta la considere como un error, que deje
Conformismo y obediencia a la autoridad171
permitido. De hecho, personas no agresivas llegan a matar, sin escrúpulopor el progreso de la ciencia,la psicología social en este caso. 4) Tampoco debemos olvidar el dineroque recibían los sujetos por participar. No es una cuestión económica,devolver el favor obedeciendo, es decir, haciendo lo que le mandara elexperimentador. 5) También hay que tener presente la técnica de las apro-más a la vez anterior. Así, obedecer en la primera descarga era fácil (sólotios, lo extraño, psicológicamente, es negarse a seguir. Porque con ellogriega (Haritos-Fatouros, 1988; Staub,1989). Como nos recuerda Myers,pear a los prisioneros, más tarde a contemplar las torturas y, finalmente, ymás tarde al asesinato y, finalmente, al asesinato sistemático. Las actitudes
172Anastasio Ovejero Bernal
sujetos siguieron obedeciendo incluso en ausencia del experimentador.como es de suponer, cuanto mayor es el prestigio insti-en los resultados. Y, finalmente, 4)los efectos liberadores de la influenciacontinuar, desafiando al experimentador, y éste le ordenó al sujeto realque continuara solo, el 90 por 100 se negaron a seguir, uniéndose así adad de la víctima, relaciones con la autoridad/experimentador, etc.). Pero,
Conformismo y obediencia a la autoridad173
\n\b\f\t \f\t  \b\b\f \t\fAntes de terminar este capítulo resulta útil, al menos a mi entender,analizar, siquiera brevemente, las diferentes estrategias que los seres huma-de Festinger, consiste en mostrarles cómo los pensamientos, sentimientos ybros de la secta Templo del Pueblo, en el que se quitaron la vida en laGuayana en 1978, casi mil personas, siguiendo las órdenes de su líder, Jimduos, los más fanáticos, que se prestaron a cumplir los deseos del líder,conducta tan extrema puede extrañar al lector, pero, como puntualizan
174Anastasio Ovejero Bernal
Compromiso y coherencia:se deduce de la teoría de la disonancia cognoscitiva de Festinger. Por ejem-rato de radiocasete en una playa de Nueva York mientras se ausentabaunos minutos; en seguida llegaba un individuo que cogía el radiocasete y, alegitimación de favores insignificantesa)La técnica del pie en la puerta o de las aproximaciones sucesivas:solicitar a la persona sobre la que pretendemos influir un pequeño favor, esdecir, un comportamiento ligeramente costoso, pero que sea totalmente
Conformismo y obediencia a la autoridad175
dió (Freedman y Fraser, 1966). Esta técnica ha sido utilizada también paradescubrieron que el 45,7 por 100 de los residentes suburbanos de TorontoTambién se ha aplicado a otros campos. Así, Greenwald y colaboradoresmoderada, es decir, que no sea ni tan alto que amenace el porcentaje deen hacer que una persona se comprometa con una acción y, una vez que lomento que tendría lugar a las siete de la mañana, es decir, a una hora real-
176Anastasio Ovejero Bernal
La legitimación de favores insignificantes:Cialdini «con un penique basta» (Cialdini y Schroeder, 1976), que ha mos-contribuir, pues eso iría contra su autoimagen. Así, ¿qué persona podríaducta que ha recibido de ella (Gouldner, 1960), norma que tiene una
Conformismo y obediencia a la autoridad177
vimos en el capítulo V.y reglas que indican que se tiene derecho a dicho poder (Turner, 1991, pá-\b\t\bmientos sobre el problema en cuestión. De manera similar, una personaformidad es una estrategia útil para hacerse aceptar. En ciertos casos, unaespera sanción alguna en caso de desviación. También en este caso, la con-
178Anastasio Ovejero Bernal
también es cierto que en ocasiones se hace necesaria la innovación y la noconformidad para que el grupo pueda ser eficaz, alcanzar sus fines eDesde el punto de vista de la autoridad, la obediencia también puedetener consecuencias positivas y negativas. El hecho de ver sus órdenes obe-El conocido fenómeno de que el comportamiento de grupo no sólo esmás rico y eficaz que el individual, sino que incluso enriquece a los sujetosegocentrismoalsociocentrismoes un proceso central en el desarro-llo intelectual del niño; este proceso encontraría, en parte, su origen en elcognitivoque tiene el niño con los otros. Es igualmente uno de losaspectos esenciales de toda actividad intelectual: al contacto con las ideas
Conformismo y obediencia a la autoridad179
. Todo depende, evidentemente, de las razonespor las cuales nos dejamos influir, por quién, cómo, en qué grado y en qué
180Anastasio Ovejero Bernal
\f \b\ben el fenómeno del conformismo y, además, desde una perspectiva esen-cialmente cognitivista (véase la revisión de Kiesler y Kiesler, 1969, etc.).particular contribuyen a estructurar el juicio del individuo, es decir, hacen
diferencias existentes entre ambos modelos me interesa destacar, denitivo (Moscovici, Mugny, etc.). Como dice Mugny (1981), la fuerza de lanovedad, en dos sentidos (Mugny, 1985, pág. 3):
182Anastasio Ovejero Bernal
\t \f\t\n\t \t \t  \f \b\b\r\f\b(Kruglanski y Webster, 1991; Trost y cols., 1992), las minorías existen, y anormativo sobre sus miembros, tienen poder, etc.), pero ¿cómo explicar lasus ideas, nadie les presta atención. Y, sin embargo, los archivos de la his-choux,1969): por su adopta y, en consecuencia, se le atribuirá firmeza y compromiso en su posi-ceso de validación y, finalmente, a reexaminar el objeto del juicio a fin dechoux(1969).
La influencia de las minorías activas183
\t\b \t \t\t  \b\b\f \t\f  \t \bfenómenos los mismos procesos psicosociales? Es decir, ¿se trata de unWolf, 1981, etc.), otros, entre los que me encuentro, abogan por una claracovici, 1976 Mugny, 1980; Nemeth, 1986, etc.): los procesos subyacentes adirecta, y ésta produce influencia latente, privada e indirecta, es decir, que
184Anastasio Ovejero Bernal
influencia abre un proceso de comparación social (Festinger, 1954) que\b\b\r\f\b  \t\t \n\b\r\tinterpretadosIncertidumbre y conflicto cognitivo:incertidumbrelavados de cerebroestilo de comportamientoconsistente,
La influencia de las minorías activas185
(Festinger, 1953). Sin embargo, en la influencia minoritaria siempreLos procesos de categorización y representación social:representaciónexpliquémoslo mejor, subrayando sus componentes cognitivos. «El fenó-sufrido una influencia» (Moscovici y Mugny, 1987, pág. 12). Este fenómenoefecto del durmiente(sleepdescubierto en los años 50 por los investigadores de Yale. Ención y el cambio de actitudes de Yale (Hovland y Weiss, 1951) demostra-
186Anastasio Ovejero Bernal
cionó la información. Es decir, la fuente y el mensaje se disocian en laCozby, 1985, pág. 107).Ya en el campo de la innovación, pronto mostró Moscovici (Moscovici,el peligro de ser clasificado como desviado. Es decir, confrontados con lasporque es mujer, etc.), (es su carácter, es paranoico, etc.) o
La influencia de las minorías activas187
ción. De ahí el enorme interés que tiene el poder en conseguir, por ejem-en adoptar, total o parcialmente, su respuesta, sino en apropiarse total ocomo muestra Tomás Ibáñez (1987), quien, aunque parte de la constata-de mecanismos de resistencia y de relaciones de poder. Lo que más criticanitivistas e individualistas de la teoría de la conversión parecen provenir,social de una parte, por la presión de las normas sociales por otra parte, y,en fin, por los juegos de poder, con sus costos sociales implícitos, lo que
188Anastasio Ovejero Bernal
directamente1987, pág. 235). Por consiguiente, concluye Tomás Ibáñez, si queremosplenamente el fenómeno del poder, principalmente bajo el aspecto de los\b\t\bvalores que el individuo acepta» (Pérez y Mugny, 1996, pág. 485). Si exa-res) observamos que están enfrentadas, por una parte al poder, y por otraasí aparecer como una alternativa social al poder. Frente al poder, el blo-contexto lo establece el poder, lo establece quien detenta el poder, para asítiva al poder, sino como un mero reflejo de la psicología (a menudo pato-
La influencia de las minorías activas189
cuando adopta la respuesta de la fuente o se acerca a ella, dejándose influir,pág.73), en:orden social no es necesariamente correcta. También el cambio y la inno-
190Anastasio Ovejero Bernal
\f \b\bEs éste uno de los temas más clásicos de la psicología social y, a la vez,(Petty y cols., 1997) o la de Petty y Wegener
ciplina, también se ha llegado a decir, por ejemplo G. Allport, que el con-abarcable. Ya Newcomb (1966, pág. 168) en un trabajo de 1956 estimabamayor y, aunque hubo un importante descenso durante los años 70 (Lam-berth, 1980), luego volvió a crecer, hasta el punto de que las últimas revi-\b, \b\b  \b\f\f\f  \f\t \f\t
192Anastasio Ovejero Bernal
negativo, hacia alguna persona, objeto o problema». También Ajzen y Fish-puramente cognitivo ni tampoco puramente motivacional. Tal vez haya sido
Las actitudes193
Comportamental o reactivo:es decir, de la relación causal directaTorregrosa (1968, pág. 157):
194Anastasio Ovejero Bernal
\f  \f\t \f\tindicadores
Las actitudes195
Diferencial Semánticodecir, no tiene control sobre sus respuestas respecto al objeto de la evalua-La respuesta galvánica de la piel:manifestarse sudando, con el incremento o decremento del flujo capilar,
196Anastasio Ovejero Bernal
ción, parpadeo, contracción vascular, que hayan sido condicionadas a unestímulo verbal y, por un proceso de generalización semántica, aparezcan alficado al estímulo original. Por ejemplo, Volkova informó de una serie de\f\b \f-\b\fYa en 1934, La Piere publicó un estudio, ya clásico, en el que mostraba
Las actitudes197
problema. Por ejemplo, Wicker (1969) revisó más de 30 estudios que tra-(Wicker, 1969, pág. 75).Por mostrar un estudio concreto, Diener y Wallbom (1976) constataroninfluye en las actitudes y las modifica, como mostró Festinger.
198Anastasio Ovejero Bernal
predijeroncil e incluso imposible ninguna conducta individual, es decir, cuando lasteoríade la acción razonada\t\b\f\b\t \t\f\t  \f\t \r\f\tTradicionalmente, el carácter social o compartido de las actitudes ha
Las actitudes199
representaciones sociales
200Anastasio Ovejero Bernal
que no son producto del azar. Así, una comunidad de actitudes crea unde las limitaciones del espacio-tiempo que sufren las otras especies» (Farr,1986, pág. 495). Como señala Farr, en la mayoría de las sociedades huma-Gabriel Tarde propuso que la psicologíadesde la proposición de Tarde las cosas han evolucionado y, tanto en
Las actitudes201
cional. Todo ello llevó a Serge Moscovici a caracterizar nuestro tiempocomo la época por excelencia de las representaciones sociales (Farr, 1986,pág.496).personas no entienden lo que pasa a su alrededor, cuando necesitan enten-necesaria y tan difícil de realizar.\b\t\btarios y sanciones legales, es decir, que nos convendría acudir al más eficazde su uso. Además, se constató que, tras la promulgación de la ley, los
202Anastasio Ovejero Bernal
actitudes del individuo, es decir, a la estructura de su sistema ideológico; ytudes del grupo, la clase, la sociedad, es decir, a la estructura ideológica delticos, líderes religiosos y de sectas, etc., en la persuasión y, sobre todo, enser eficaces en este campo, es decir, en ser
Las actitudes203
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\f \b\by, de esta manera, disminuya la contaminación atmosférica; 4) otra formaporten contraactitudinalmente, como muestra Festinger. Finalmente, men-
«Guerra Fría», y recoge los trabajos de Hovland, McGuire, Heider, Fes-tiinger, Brehm, etc. (véase Insko y Schopler, 1980). Pero a partir de 1965,diales (véase Jones, 1985). Tales fluctuaciones en el interés por los temas a
206Anastasio Ovejero Bernal
y, generalmente, argumentada (el mensaje incluye las razones o argumen-\f\t  \f\f\b  \f  \f\trelación hacia un objetivo de la actitud y, finalmente, mediante procedi-Es decir, para entender el proceso de cambio de actitud debemos anali-Grupo de Yale (Hovland, Weiss, etc.): lo dice (canal)? (Montmollin,1985):fuente sea mayor o menor, entre ellas las siguientes:Credibilidad de la fuente:experimentalmente por Hovland y Weiss (1951).
Cambio de actitudes y persuasión207
parece objetiva, desinteresada y sin intención de manipular o engañar. Tam-Los factores de la fuente en las etapas del proceso de cambio:
208Anastasio Ovejero Bernal
fabricado para persuadir. «Sin embargo, el estudio de los factores del men-medida que son percibidas, atribuidas o interpretadas por el receptor, lasreceptor, ya que da una impresión de honestidad y objetividad, y al mostrarEfectos del orden: a favor o aquéllos en contra, etc. Ya vimos las conclusiones de Asch sobre
Cambio de actitudes y persuasión209
gente, trabajador, impulsivo, crítico, obstinado y envidioso». A la otramentos que habían leído en primer lugar. Por su parte, Wells, Wrightsmandor, una práctica común consiste en infundir miedo a alguien para que
210Anastasio Ovejero Bernal
efecto contrario) (Rogers y Mewborn, 1976). Es decir, si no se les dice a laseficaces. Tales mensajes son más eficaces si llevan a las personas no sólo acia entre la fuente y el receptor, es decir, la distancia que existe entre la opi-ción no es tan simple: si la divergencia es extrema, el cambio será menor.disminuir, aunque ello depende también de otras variables.El receptor:
Cambio de actitudes y persuasión211
Extremosidad:ble;d) individuo; yg)Centralización de los valores vinculados:\t \t  \f  \fTeorías basadas en el enfoque conductista estímulo-respuesta: las teo-rías del aprendizaje:Insko (1969), Bem (1967) y el Programa de Yale (Hovland y cols., 1949,1953). Todas ellas pretenden dar cuenta tanto de la formación de las acti-
212Anastasio Ovejero Bernal
Teoría de Doob (1947):Teoría de Staats y Staats (1958)Teoría de Cialdini e Insko (1969): que a su vez manifiesta el experimentador. Es obligado reconocer, a propósito de la efectividad del condiciona-Teoría de la autopercepción de Bem (1967):
Cambio de actitudes y persuasión213
es decir, «conducta autodescriptiva de afinidades y aversiones». El sujetopág.138). Algo parecido a esto había propuesto William James para larezca o al menos se reduzca nuestro malhumor. Y es que es difícil sonreír ylo hacen porque les agrada. Algunos estudios (Deci y Ryan, 1991) confir-sobrejustificación
214Anastasio Ovejero Bernal
en el siguiente cuento popular, extraído de Myers (1995, pág.142): Unhabían agotado: «Por favor, „les dijo el anciano„ ¿podéis venir tambiénPrograma de Yalecolaboradores (Doob, Weiss, McGuire, Kelley, Janis, Brehm, Sherif, Lums-daine, Festinger, etc.) pretendían estudiar la indiscutible asociación entreTeorías del procesamiento de la información: a diferencia de las teorías del E-R y sobre todo de la del grupo de Yale, elreacciones cognitivasser altas de ser correctos los postulados del grupo de Yale. El enfoque del
Cambio de actitudes y persuasión215
tación del mensaje (McGuire, 1985) (Canto, 1995, pág.103).Teorías funcionales de las actitudes: dentes en los mecanismos de defensa a las amenazas del Yo, a la inseguri-Función expresiva del conocimiento:Función expresiva devalores: Teoría de los valores de Rokeach, 1968, 1973):
216Anastasio Ovejero Bernal
Teorías del juicio social:como cognitivo, es decir, implica tanto evaluación de los objetos como lacontrasta más fuertemente que una persona menos autoimplicada. Es decir,Teoría del manejo de las impresiones de Tedeschi y colabora-dores (1971): parecerlo
Cambio de actitudes y persuasión217
es decir, el juiciopronosticar. Nuevamente, el componente norma subjetiva está determi-creencias normativasexpectativas. Veámoslo con un ejemplo: este modelo predice que las per-Teorías cognitivas del balanceo de la consistencia:der, Abelson, Festinger, etc., dieron con un concepto enormemente fructí-
218Anastasio Ovejero Bernal
Teoría del equilibrio de Heider (1946, 1958): ciones son negativas y una positiva. Todas las demás combinaciones sondesequilibradas y, por ello, inestables, dado que producen tensión y malestary Cozby, quienes la acusan de ser excesivamente simplista. En todo caso, sir-Teoría de la consistencia afectivo-cognitiva:la maximización de ganancias y la minimización de pérdidas.Teoría de la congruencia de Osgood y Tannenbaum (1955):
Cambio de actitudes y persuasión219
decir, cuanto más polarizada esté la actitud respectiva, menos cambiará a laTeoría de la simetría o de los actos comunicativos de Newcombdecir, si existe una orientación de A hacia B, habrá forzosamente por loHeider, Newcomb predice que cuando existe una situación de asimetríaTeoría de la disonancia cognoscitiva de Festinger (1957):y, probablemente, de todas las teorías psicosociales (véase Ovejero, 1993a).Sus antecedentes están, además de en Heider, en la (Festinger, 1950) y de la (Festinger, 1954). En
220Anastasio Ovejero Bernal
Teoría de la disonancia,«cogniciones», es decir, cualquier conocimiento, opinión, actitud, creencia,
Cambio de actitudes y persuasión221
venientes y, a la vez, hemos rechazado las ventajas de la otra, lo que esmismo puedes estar tú, lector, decidiendo si dejar ya de leer este libro o aca-mayoría de las decisiones son casi irrelevantes y, en consecuencia, tambiénnativas, es decir, exagerar las ventajas de la alternativa elegida y las desven-las dos alternativas mayor de la que realmente hay.
222Anastasio Ovejero Bernal
También los resultados de un clásico estudio de Lewin (1952) parecenconfirmar la teoría de Festinger. En efecto, Lewin mostró que después deEl saber, por ejemplo, que ni a sus maridos ni a ellas les iba a gustarla disonancia después de la decisión (Festinger, 1975, pág. 106).productos, como un tostador, una radio y un secador de pelo. Después les
Cambio de actitudes y persuasión223
estaban a punto de apostar. En el poco tiempo que transcurrió entre estarde votar por él que antes (Younger y cols., 1977).ejemplo, sin un alto premio o castigo) produce disonancia, según Festinger,pedía que, al salir, dijeran al siguiente sujeto que se trataba de una tareaQuienes recibieron sólo 1 dólar, sufrirían más disonancia y, al no tener jus-juego, en primer lugar, y cuanto menor sea el premio o el castigo, ensegundo lugar. No me he equivocado: cuando hago algo contra mis gustos
224Anastasio Ovejero Bernal
mis alumnos no le gusta madrugar y, sin embargo, tiene que levantarse a lasel esfuerzo no recom-entonces se ha esforzado para nada, es decir, ha realizado un esfuerzo queque no es la conciencia la que determina al ser, sino el ser a la conciencia;Tener prejuicios contra los negros y vivir en el mismo edificio que ellos es
Cambio de actitudes y persuasión225
rancia a todos y reducir sus prejuicios. Pues bien, al parecer, el auditoriogrupo nacional que ese día se elogiaba. Es decir, como consecuencia deldisonante. Y, como siempre, surgirán presiones para reducir la disonancia,No prestar atención a la información disonante y búsqueda de infor-
226Anastasio Ovejero Bernal
fumadores y, entre éstos, cuanto más fumaban menos probada la creíandesacuerdo. Y, como en los casos anteriores, también aquí surgirán enincluso deshumanizando, a la otra persona, es decir, a la que no coincide
Cambio de actitudes y persuasión227
fenómenos de masa, sin embargo, a juicio de Festinger, la explicación esque las personas que tienen una tolerancia elevada (Festinger, 1975,la Escala F, miden, hasta cierto punto, el grado en el cual las gentes tienenopiniones extremas; es decir, donde la disonancia se ha eliminado conéxito» (Festinger, 1975, pág. 328).Para terminar, las principales críticas que se le han hecho a la teoría de
228Anastasio Ovejero Bernal
lógicas (Chapanis y Chapanis, 1964; Tedeschi y cols., 1971; Fishbein yautopresentación, sin acudir para nada a los supuestos de Festinger. ElY, sin embargo, como dice Álvaro (1995, pág. 53), «la disonancia ni puede
Cambio de actitudes y persuasión229
ha dado de sí todo lo que podía dar, de tal forma que puede ayudar aTeoría de la reactancia psicológica de Brehm (1966): libertad perdida o amenazada. Según este autor, cada vez que vemos limi-cir, 1) hablando tal idioma (por ejemplo, en el seno de la familia); 2) valo-ciones individualistas y, para colmo, desde la óptica experimental. De ahí la
230Anastasio Ovejero Bernal
\t\t\b\f \f \f \t\f\t\b1)Es posible inducir un primer gran tipo de resistencia partiendo deAl aumentar, de la forma que sea, la autoestima de alguien,muy compleja. Es utilizable porque, al parecer, un individuo irritado adop-2)Leyens menciona un segundo tipo de resistencia, consistente en3)De las teorías de la consistencia se deducen una serie de estrategias
Cambio de actitudes y persuasión231
a actuar, implicándole y comprometiéndole con la nueva actitud, es decir,«No está realmente liberada si está atrapada por el tabaco.» Tambiéninoculados de una muestra similar.También se ha utilizado esta teoría para inmunizar a los niños pequeñosimportancia ya que los niños son el blanco más débil e indefenso y, a la
232Anastasio Ovejero Bernal
\b\t\bmenos estudiados: en primer lugar, las teorías vistas en este capítulo hanrepresentación social,
Cambio de actitudes y persuasión233
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\f \b\b«racismo» que, a mi modo de ver, no sólo está mal empleado sino queincluso puede facilitar, a través de las representaciones sociales que suscita,rechazo del que es diferenteTampoco debemos confundir prejuicio estereotipo(Katz y Braly, 1933). Los prejuicios no son sino actitudes negativas u hosti-
desagrado», así como elementos emocionales y de motivación, es decir,Rodríguez y cols., 1991; Sangrador, 1981, 1991, 1996; Torregrosa y Ramí-(nacionalidad). ¿Y Vivaldi? Un músico italiano, etc. Últimamente, seestereotipia
236Anastasio Ovejero Bernal
plen una función económica de ahorro del esfuerzo de pensar. Y hoy enprejuiciopág.347): \t\n \f \t\f    \t \t\terradicar, dado que cumple algunas funciones psicosociales básicas y que,
Estereotipos y prejuicios: el «racismo» y la xenofobia237
eran «débiles». Los negros estaban bien en su lugar, mientras que el sitiojaponeses volvió a surgir.conducta. Por ejemplo, Worchel y Andreoli (1978) encontraron que, com-Williams y Best (1990) encontraron que si son las mujeres las que dedican
238Anastasio Ovejero Bernal
damentalmente de los trabajos del británico Henri Tajfel, habiéndose apli-Torregrosa y Ramírez, 1991; García, 1994, 1995, etc.). Como sostiene ellos demás nos ven (Mead, 1934; Cooley, 1956). Por otra parte, desde lateoría de la identidad social de Tajfel y Turner, se puede hacer la mismafue el resultado encontrado por Steele (1992) y confirmado por Osbor-poseer una autodefinición positiva. Es decir, necesitamos vernos a nosotrossocial (véase Lorenzi-Cioldi y Doise, 1996), es decir, de los grupos a los quesiones. Pero fueron Tajfel y Turner (1979, 1986) quienes mostraron que losOviedo y Gijón, o entre Valladolidad y León, etc.), políticos (existen fuerterivalidad entre grupos ideológicamente próximos, etcétera), y, por tanto, tam-
Estereotipos y prejuicios: el «racismo» y la xenofobia239
Hipótesis frustración-agresión:años en que los precios del algodón bajaron y, por consiguiente, la frustra-ción económica aumentó (Hepworth y West, 1988; Hovland y Sears, 1940).
240Anastasio Ovejero Bernal
tenemos en el propio Hitler, una personalidad autoritaria extrema, que fuese le daba «su debida cuota de palizas todos los días» (Miller, 1990).talmente de tipo psicológico, o mejor, psicosocial. La raíz del problema „yllamaron Escala F, con dos objetivos fundamentales: detectar el etnocen-
Estereotipos y prejuicios: el «racismo» y la xenofobia241
ritarias, es decir, sumisas con quienes tienen poder sobre ellos, y agresivas1989, 1992c; Torregrosa, 1969, etc.), el libro fundamental sigue siendo elPotgieter, 1988), aquellos que favorecieron más intensamente la separaciónsolían tener actitudes autoritarias (Van Staden, 1987). En los regímeneslos mismos individuos (Bierly, 1985; Snyder e Ickes, 1985).
242Anastasio Ovejero Bernal
Tres fenómenos cognitivos destacan por su importancia en cuanto aen 1969 Tajfel publicó un importantenos, los asturianos, los científicos, etc.). Tajfel comenzó desarrollandoprocos negativos. Además „y esto es más importante para Tajfel„,la tarea del propio grupo e infravaloraban la del otro. Es decir, la meradecantándose hacia el egoísmo endogrupalŽ, es decir, hacia la defensa
Estereotipos y prejuicios: el «racismo» y la xenofobia243
es que unos individuos son prejuiciosos y otros no? Tajfel subraya que noSaliencia de los estímulos diferenciados:pos y, por tanto, también los prejuicios. Así, las personas diferentes y lastener cualidades exageradamente buenas o malas (Crocker y McGraw,1984; Taylor y cols., 1979). Esto sucede porque cuando alguien sobresalecosa que suceda (Taylor y Fiske, 1978). Sin embargo, ello supone un serio
244Anastasio Ovejero Bernal
representativos del grupo mayor. Pero, a pesar de ello, sí suelen ser muycorrelación ilusoria(Fiedler, 1991; Smith, 1991, etc.), que ya cono-quiátrico no subrayan que no lo son. Tales noticias se añaden a la ilusiónCreencia en un mundo justo:(Lerner y Miller, 1978; Lerner, 1980) descubrieron que la simple observa-justo, creer, como a menudo se hace, que las víctimas de violación debenman, 1984), que los pobres no merecen ser mejores (Furnham y Guster,
Estereotipos y prejuicios: el «racismo» y la xenofobia245
cos, es decir, parecen dictar la estrategia a seguir frente a hombres yponsable del delito a la víctima y no al violador. El atractivo físico, el uti-construyen una realidad social\n \f\b   \f \t  \f\tpág.513), nos permite marginar, discriminar al extranjero, sin tener la per-Europa en general y en nuestro país en particular, se utiliza también, y cada
246Anastasio Ovejero Bernal
dad excelsa de la descendencia, este adjetivo llegó a tener, aplicado a losmúltiples ejemplos que podíamos poner, es un proceso continuo de inva-mundial que no va a ser, finalmente, otra cosa que una incorporación deEstados sureños) apoyó la integración escolar, mientras que en 1980 el
Estereotipos y prejuicios: el «racismo» y la xenofobia247
comportan de manera inaceptable. Por ejemplo, hay quien dice: «Yo norales y, así, es difícil que lo tachen a uno de «racista». Las diferencias pro-nia, Francia, Gran Bretañay Holanda), estos autores encontraron apoyo
248Anastasio Ovejero Bernal
(Greenwald,1990). Este fenómeno de mayor prejuicio en las esferas socialesparece universal. Además, al parecer, el racismo está adop-parecermental como son las consecuencias para las propias víctimasde los prejui-crean la realidad social
Estereotipos y prejuicios: el «racismo» y la xenofobia249
\b\t\bpág.13), «lo más grave, quizá, de los estereotipos es ignorar que se tienen.la realidad que pretenden reflejar, y pretendiendo así estar seguros de lo(Sangrador, 1996, págs. 100-101). Además, los estereotiposnegativos son muy difíciles de cambiar. A veces se resisten alarmantementeabriendo una nueva categoría (Brewer, 1988; Johnston y Hewstone, 1992). En todo caso, aunque el prejuicio es difícil de reducir, no digamos deeliminar, sí existen algunas maneras de conseguir su reducción (véasecols., 1990; Ovejero, 1990; Fiske y Ruscher, 1992, etc.).
250Anastasio Ovejero Bernal
\f \b\bde la discriminación racial; y, por último, la ideología masculina dominantelas palabras de Marx de que en todo tiempo y lugar, las ideas dominantestes de psicología social también incluyen esta temática. Tampoco podemos
de lo que se cree y, en todo caso, las que existen sólo pueden ser entendi-\t\n \f \t\f  \t \t\t  \n\bestereotipos sexuales o de género,
252Anastasio Ovejero Bernal
fuertes estereotipos de género y, como sucede con frecuencia, los miembrosun interesante estudio de Florence Geis y Joyce J. Walstedt (1983) en el
Estereotipos de género y discriminación de la mujer253
\n\b  \t \t\t  \n\bhacemos sobre una persona por el mero hecho de ser hombre o mujer. Porsu parte, Williams y Best (1990a) distinguen entre estereotipos de género
254Anastasio Ovejero Bernal
interesantes reflexiones sobre este asunto en Amelia Valcárcel, 1997). HayWilliams y Best (1990a, 1990b) en varias decenas de países diferentes.la cultura esté al servicio de «metas biológicas». ¿Cómo explicar, pues, esarelativa uniformidad a través de las culturas? Williams y Best nos propor-mente, más activos y, quizá, también más agresivos que las mujeres.yendo en el autoconcepto de cada mujer y de cada hombre. Es decir, que
Estereotipos de género y discriminación de la mujer255
cas en sus roles de género. En definitiva, Williams y Best articulan su res-Tal explicación puede ser complementada añadiendo otras variablesperiódicos, películas de cine, etc. y, sobre todo, por la importancia sociali-mujer, o incluso los no desfavorables, sean encontrados precisamente porpsicólogos progresistas y casi siempre de sexo femenino (Anastasi, Tyler,Maccoby, etc.); 4) tampoco habría que olvidar el papel que la Iglesia Cató-
256Anastasio Ovejero Bernal
visibilidad pública y, particularmente, con el trabajo que tiene recompensasla casa y, por tanto, de los niños. Pero tales sociedades fueron evolucio-lo que fue apartando cada vez más a la mujer, y fueron los hombres los quetrabajar en el hogar, incluso en el caso de que también trabajen fuera. Y las
Estereotipos de género y discriminación de la mujer257
económico de la familia) y en estatus y poder, con grandes ventajas para elhombre en ambos aspectos. Todo ello influye en la imagen de hombres yComo consecuencia de todo lo anterior, creo que podemos afirmar que(véase, por ejemplo, Anastasi, 1973, págs. 426 y sigs.): Ya en el siglo III,los Toda de que la mujer realizara trabajos domésticos, por considerarlosmujeres,
258Anastasio Ovejero Bernal
frutaban con la lucha. Sin embargo, entre los Tchambuli existía unasexismo (discriminación laboral de la mujer, hostigamiento sexual, malosla mujer; en segundo lugar, no puede estar con la familia tanto tiempocomo la mujer, ni tanto como él quisiera. Otro costo es no poder admitirtrando su valor y su fuerza (no puede llorar, etc.), lo que implica que enles serán mayores que en la mujer. En suma, «hemos visto que nuestros
Estereotipos de género y discriminación de la mujer259
\b\n\f  \t\b\f\b  \f\t \tpor tanto no es sino un reflejo de una forma de vivir, de pensar, de actuar,lenguaje refleje ese sexismo, como en estos casos (García Meseguer, 1984):proliferación de voces que connotan insulto para mujer, sin que existan
260Anastasio Ovejero Bernal
voces correlativas para varón (mujerzuela, arpía, mala pécora, etc.);cado, peyorativo o de rango inferior. Es un fenómeno relacionado con elhaber, se dice que por «economía lingüística», términos Lo mismo ocurre en el ámbito del género: hombre/mujer, hijo/hija,siempre los masculinos. Es decir, como afirma García Meseguer, cuando seescolar, etc. (incluso cuando, como en estos casos, la mayoría son mujeres).\b\t\bdel anterior. Tanto los estereotipos como los prejuicios son difíciles de cam-biar, fundamentalmente porque están cumpliendo algunas funciones impor-
Estereotipos de género y discriminación de la mujer261
forma que los estereotipos en general, y los de género en particular, poseenmuchos sectores sociales (en la familia, en el mundo laboral, etc.). Y, endar, obviamente, el papel que los modelos masculinos y femeninos estánmente, con esto no quisiera sugerir que no salgan fuera a trabajar, sino jus-
262Anastasio Ovejero Bernal
mineras, escasa representación femenina en la política, etc.). Sin embargo,no estaría en absoluto de más mirar dentro de la propia psicología. Por
Estereotipos de género y discriminación de la mujer263
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\f\fCOLECTIVA Y GRUPAL
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\f \b\bdeclive era algo pasajero (Steiner, 1974), pues la guerra del Vietnam estaba
\t\f \t  \b\b right, 1979; Zander, 1979; Back, 1979, etc.), debido, sobre todo, a lo queFestinger, Schachter, Lippitt, Bavelas, Cartwright, Deutsch, etc. Lo mismocon el anterior, del National Training Laboratory
268Anastasio Ovejero Bernal
mento realmente privilegiado y, por ende, muy poco representativo; 3) Estoesplendor. A ello debemos añadir una fuerte desilusión con respecto a laVietnam demostró quede aquellos años (Zander, 1979).Todo ello va unido a la reconstrucción de la psicología social, puesto quenes» (Steiner, 1986, pág. 280). «Pese a todo, el estudio de los grupos sigueteniendo pleno sentido y se le augura un prometedor futuro. Tiene sentido
Psicología social de los grupos: conceptos básicos269
torsionado del funcionamiento individual» (Steiner, 1986, pág. 285). Y es\b\b:  \t \b \notros grupos, etc. Por tanto, lo primero que, a mi modo de ver, deberíamosgrande no depende, en contra de lo que a primera vista pudiera parecer,
270Anastasio Ovejero Bernal
parte, sería fácil de hacer. Por el contrario, sólo mencionaré tres, eso sí,influye en todas las demás y es influida por ellas». Es más, añade Shaw,Por su parte, Bar-Tal (1990, pág. 41) exigía, no hace mucho, tres condicio-\f\b  \t \n\t:  \b\r \b  \nla gente forma grupos y, por otra parte,
Psicología social de los grupos: conceptos básicos271
o cultural, o ambas cosas a la vez, de afiliación (véase Schachter, 1959). Esdecir, el grupo satisface muchas necesidades del individuo. Por su parte, larespuesta no puede ser totalmente aislada de la anterior, del porqué. Pero,Bar-Tal (1990) afirma que el proceso psicológico básico que subyace a lapoder habérnoslas con ella. Es decir, la realidad, sobre todo la realidad(véase Morales y Huici, 1994, pág. 689), Tajfel y Wilkes (1963) llevaron acorta de la categoría superior. En cuanto a la influencia de la categoriza-conclusiones (Touzard, 1980, pág. 65): 1) cuando individuos que no se(superordinate goals).Es decir, que la mera categorizaciónentre un
272Anastasio Ovejero Bernal
jero,1990). Más en concreto, para reducir el conflicto producido por la(véase Turner, 1990). De ahí nuestro favo-ritismo endogrupal y nuestra hostilidad exogrupal, es decir, nuestro interésclara: si consigo convencerme de que mi grupo es el mejor, entonces yo soysociales, es decir, construcciones socialmente compartidas. A partir de ahí,
Psicología social de los grupos: conceptos básicos273
\b\b\f  \n \t  \b\rdel grupo. Tal vez la característica principal de los grupos es su enormecapacidad para influir sobre sus miembros. Ya dijimos en páginas anterio-guía para la conducta del miembro del grupo» (Shaw, 1979, págs. 285-286).con sus hijos en el hogar. Debería comportarse según el rol que desempeñaindividuo son las siguientes (Shaw, 1980, págs. 98-102): 1) La mera presen-pensamiento de grupo(group thinking)\b\f \t\b\f  \b\f \t\f
274Anastasio Ovejero Bernal
dicho, fue seguida en Bristol por Tajfel y Turner, quienes formularon unaque podemos resumir, conción de características individuales o interindividuales (Tajfel y Turner, 1979).A partir de ahí, construyó Tajfel su identidad (Maslow, 1954; Rogers, 1951). El viaje es fatigoso pero en suprotección y una razón para existir. Sin embargo, aunque los grupos cons-coloquemos las necesidades grupales por encima de las personales, es decir,grupos a los que pertenecemos. Tenemos que resistir a sus palabras deseducción que nos piden que abandonemos nuestro Yo independiente y(Worchel, 1996, págs. 289-290). Pues bien, Tajfel y sus colaboradores (Tajfel, 1972, 1978; Tajfel y Tur-ner, 1986) afirman que en realidad mantenemos dos identidades (más exac-categoría social (por ejemplo, mujer, asturiano, español, psicólogo, etc.)
Psicología social de los grupos: conceptos básicos275
evaluativoy afectivoO sea, como escribe Sangrador, es el resultado de un proceso de «categoexperimentos, Tajfel y Billig descubrieron lo poco que se necesita para provo-cía un cierto sesgo hacia el endogrupo. Como resumía Wilder (1981),Tajfel (1978, pág. 61), «al menos en nuestro tipo de sociedad un sujetotribuir, o no, a los aspectos positivos de su identidad. «Es decir», argu-menta Tajfel, «cuando no logra satisfacer su necesidad de una evaluaciónpositiva del Yo, el sujeto tenderá a abandonar al grupo (véase Hinkle yTaylor, 1996). De hecho, el pertenecer a determinados grupos sociales es,res (Triandis, 1988; Hofstede, 1980) han observado que las culturas ponen
276Anastasio Ovejero Bernal
del Yo, con respecto al contexto social, sea un fenómeno occidental (véaseYo, qué es la identidad personal, en última instancia, \b\t\b\tde Tajfel, teoría que sostiene que los sujetos no sólovarios grupos a los que dichos sujetos creen pertenecer. Sin embargo, tam-conllevan riesgos. Ya Nietzsche decía, sin duda muy exageradamente, quela «desindividualización» que puede explicar, al menos en parte, el que las
Psicología social de los grupos: conceptos básicos277
ciente para elicitar sesgos de juicio y conducta discriminatoria, es decir,duos (Bar-Tal, 1996, pág. 256).Tajfel, algo central en psicología social, entendiendo por colectivo «el(Tajfel, 1984, pág. 712). Parece probable que justo el tema de la conducta
278Anastasio Ovejero Bernal
\f \b\bcosa no muy legítima, a mi modo de ver. Porque, como ya hemos dicho, lo
en segundo lugar, los psicólogosmedia que los de las de clase baja. En consecuencia, las masas han sido pues, como decíamos en otro lugar (Ovejero, 1997a, págs. 15-16), de llano y trabajador, en definitiva. De ahí que la historia se ocupe poco de lasmasas ycuando lo hace, lo hace en términos negativos, como una amenazacie de alma colectiva. Este alma les hace sentir, pensar y actuar de un modo
280Anastasio Ovejero Bernal
características de la masa. Ya no es él mismo, sino un autómata cuya volun-dió sobre todo el hombre-masa, es decir, la masificación de la sociedad, loLa rebelión de las masasalemanes como Nietzsche, Dilthey, Husserl o Heidegger, casi por fuerzasobre Ortega y la psicología social: Ovejero, 1992, 1998; Torregrosa, 1986).
Psicología del comportamiento colectivo: nociones básicas281
\b\f \t\f  \f\b \rtoda la psicología y, en consecuencia, uno de los más útiles para entenderconducta colectiva (véase Guimond y Tougas, 1996; y Ovejero, 1997a). Detivo, al menos en dos sentidos. En primer lugar, el individuo puede entrarque no se tiene, es decir, que eltas. En segundo lugar, cuando los individuos se encuentran actuando den-del grupo y, por tanto de esos individuos, lo que mejor explica su(Torregrosa y Fernández Villanueva, 1984, pág. 421). De ahí que aconstruir nuestra propia personalidad (Zigler y Child, 1973), es decir, para
282Anastasio Ovejero Bernal
para el niño el sistema total de valores de la sociedad en que vive» (Torre-grosa y Fernández Villanueva, 1984, pág. 424).social de determinados roles» (Torregrosa y Fernández Villanueva, 1984,el estudio de los movimientos sociales. Wetherell y Potter (1992) señalan(Turaine, 1993) que un movimiento social no puede organizarse sinoidentidad. Es decir, que si bien el movimiento no depende de la identidadTuraine, 1993, pág. 324), ya que el elemento determinante para su genera-Turaine (1993, pág. 325), la identidad del actor no puede ser definida inde-
Psicología del comportamiento colectivo: nociones básicas283
\t\n \f \r\f(Le Bon, Tarde), Italia (Sighele, Rossi) y Alemania (Lazarus y Steinthal,Wundt). Y esta psicología colectiva, como señala Groh (1986), no era sinoprácticamente todos los ámbitos (familiar, religioso, cultural, etc.). Todonovelade E. Zola. Esta magistral novela publicada en 1885, es decir, en lamisma época en que empezaban a escribir Tarde o Le Bon, nos ahorra
284Anastasio Ovejero Bernal
clase de importantes problemas sociales (Apfelbaum, 1985). Todo ello fue lopersonales a seguir, ya que las categorías previas de conocimiento social e. En los primeros trabajos de Tarde, que luego formarían parte dePodemos decir, por tanto, que la psicología social surgió para darservicio del poder, misión que no abandonaría nunca (véase Wexler, 1983).andadura con unos rasgos que la acompañarían hasta hoy, rasgos quepodemos resumir, de entrada, en los dos siguientes (Moscovici, 1986a):\f\f \t\f\t  \f\t \f\t\f\t  \b\f\t \b\b\t \f \t\n \f \r\f
Psicología del comportamiento colectivo: nociones básicas285
rumores, memoria social, compartida, es decir, un producto de la colectividad, hastade recuerdos» (Wertsch, 1987). Así, para Halbwachs, con toda seguridad lala secta Templo del Pueblo, en 1978.También deberíamos hablar de otros muchos tipos de comportamiento
286Anastasio Ovejero Bernal
\b\t\b. Es decir, cómo las diferentesuna disciplina eminentemente interdisciplinar, ya que le son absoluta-ciplinar. Es más, al hablar de esta psicología, colectiva e interdisciplinar, estoypara trabajar en el campo psicosocial. Porque, a mi entender, la psicología
Psicología del comportamiento colectivo: nociones básicas287
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\f\f\f
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\f \b\bes decir, a la solución o prevención de problemas sociales. Existeninvestigaciones al margen de su interés social, es decir, sin tener en absolutociencia social, abocada además a la aplicación, es decir, a la solución de pro-gía social aplicada, por consiguiente, no se limita a reparar, aconsejar o ase-
los111 específicos, los 58 sobre SIDA, los 61 sobre adicción y los 42 sobreestrés,tenemos un total de 272, que representan el 28 por 100 del total.\b\f \t\f\f \b \f \t\n \f \t\f:  \b \f \f\f\f\f\b\f\f  \f \f\b\f\f \b \filustrados y, por tanto, partidarios de la aplicación de la ciencia y de susciencias sociales (Saint-Simon, Comte, Tocqueville, Marx, Durkheim, Tön-
292Anastasio Ovejero Bernal
autores eminentes: Vygotsky y Lewin (véase Blanco y De la Corte, 1996):y limitado método de ensayo y error. Muchos psicólogos que hoy traba-inteligir, comprender o explicar una realidad, cuando se hace de unconocerla. Es éste el primer, y probablemente más fundamental,los problemas (Torregrosa, 1996, pág. 40).
Psicología social aplicada: concepcionesƒ293
son válidas por la observación, es decir, por los hechos, carece de funda-intelectual (Ibáñez, 1986, pág.649). particular, no se desprenden conclusiones necesarias a partir del estable-crea-dores de conocimientocar teorías? Tanto más cuanto que la teoría ni es predictiva, ni describe lapuede ofrecerse el lujo de desconocer las teorías (Ibáñez, 1986, pág.651).
294Anastasio Ovejero Bernal
ticos. Como escribe Torregrosa (1986, pág. 655):real o percibida, del poder. Estas consideraciones elementales confieren algía social tendría como función contribuir, con sus formulaciones teóricasha dejado nunca de existir, desde el comienzo de nuestra disciplina, es
Psicología social aplicada: concepcionesƒ295
las aplicaciones, que son visibles en la alocución presidencial ante la APApresidencial de Miller (1969) ante la APA, que, bajo el título tenido un auge realmente espectacular, auge que aún no ha decaído. Todo
296Anastasio Ovejero Bernal
vivía. «Yo no sabía „dice Sherif„ qué profesión iba a seguir, el nombreque estudiase por qué ocurren estas salvajadas intergrupales. Yo quería
Psicología social aplicada: concepcionesƒ297
taba la crisis de la propia psicología social (véase Wexler, 1983), el campoBasic and Applied Social Psychology, nal Review of Applied Psychology, etc. Todo ello hizo, como señalan Stokols\b\r\b\b \t\t\fComo dice Sabino Ayestarán (1996), la intervención psicosocial actúadirección
298Anastasio Ovejero Bernal
Preventiva: Terapéutica o integradora:nificado en el punto anterior, ejecutando el programa y modificando sus defi-Por último, haciéndonos eco de las palabras de Ayestarán, tenemos queAyestarán es que las técnicas psicológicas son insuficientes político. Es decir, la intervención psicosocial, si quiere ser eficaz, ademásinterdiscipli-
Psicología social aplicada: concepcionesƒ299
modo de ver, una opción ideológica previa al reconocimiento de injusticias\b\t\bque existe entre todo saber y todo hacer. Además,Torregrosa (1996), la distinción entre investigación básica y aplicada es cadaen 1894, en el primer discurso presidencial de la APA, y lo volvería a hacerla psicología social el ser aplicable». Y, a pesar de ello, yo también, comohumana sino en el espíritu emancipatorio de ayudar a la gente a afrontar la
300Anastasio Ovejero Bernal
\f \b\bdeseo confundir al lector, que con ello me refiero exclusivamente al ámbito
quince años, intenta mostrar, en primer lugar, dos cosas: por una parte, quey, por otra, que,necesaria para solucionar tales problemas. Y en segundo lugar, he inten-\t\n \f \t\f  \t\n \f \f\r\f:\b\f \t\t\t \b\t\f\f  \b\t\f
302Anastasio Ovejero Bernal
plo, los estilos de liderazgo del profesor, las relaciones profesor-alumno, elrol del profesor, los procesos de comunicación verbal y no verbal en elcesos educativos, tanto escolares como no escolares, tienen que ver, directasor-alumno, interacción alumno-alumno, interacción padres-hijos, etc.)sión del grupo-clase o del grupo familiar, etc.), fenómenos ambos, enEn consonancia con lo anterior, a nadie debería extrañar que la psico-que prescindan totalmente de tal perspectiva. Y, similarmente, aunque\b\f\t \b\b\t  \f \t\n \f \t\f  \f \f\b(interacción profesor-alumno, expectativas del profesor, comunicación ver-
Psicología social de la educación303
1)La básicamente al campo escolar, hasta el punto de que el 2)El estudio de los laissez-faire)3)Estudios sobre la desegregación escolar, aquel momento. El objetivo fundamental de esta ley, en cuya consecución4)Los estudios clásicos de Rosenthal y Jacobson (1968) sobre lasexpectativas del profesor y sus efectos, libro que aún hoy, en mi opinión,5)Finalmente, durante los últimos veinte años están alcanzando unaprendizaje cooperativomotivación escolar, las actitudes interpersonales, las relaciones afectivas,construyendo. Y como afirman Torregrosa y Jiménez Burillo (1991), «la
304Anastasio Ovejero Bernal
tarse, es igualmente, en su mismo discurrir, elemento constitutivo de la\t\n \f \t\f  \f \f\b  \f\f\t \t\fLa izquierda y la derechauna igualdad educativa y, por consiguiente, su principal objetivo será lasacrificar, al menos en parte, la calidad de la enseñanza, mientras que losparámetros difíciles de reconciliar. Porque aún hoy „o tal vez más hoy quelar,
Psicología social de la educación305
los test de inteligencia. Todo parece indicar, por tanto, que la realidad le daparte, reflejan la inextricable relación entre individuo y sociedad, y, porpues no olvidemos que, como dice Torregrosa, la interacción social es ele-\b\f\t \n\f\t \f \t\r  \f  \t\n \t\f  \f \f\bTodo trabajador social (educadores, expertos en marginación social,
306Anastasio Ovejero Bernal
Valverde, 1966; Antunes, 1975; Antons, 1986, etc.) sólo destacaré, y conaprendizaje cooperativo:(véase Ovejero, 1988, capítulo 11 y, sobre todo, Arruga, 1974 para un bueny, por consiguiente, poco fiables. Finalmente, debe considerarse una cues-
Psicología social de la educación307
„ Aprendizaje cooperativo:aprendizaje cooperativoaprenden más y aprenden mejor, alcanzan una más alta motivación intrín-\b\t\b
308Anastasio Ovejero Bernal
de una psicología social específica de la educación. Tales modelos de plani-aprendizaje cooperativoñanza dentro de un marco guía. Y la labor, imprescindible, de la psicologíaacción a seguir. Pero para conseguirlo deberá tener en cuenta los profun-
Psicología social de la educación309
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\f \b\bComo vemos, aquí vamos a hablar, aunque sin mucha profundidad, devas, sanitarias, políticas, etc.) y, por tanto, existen muchas conductas orga-sido, a mi modo de ver, la familia y las organizaciones modernas, públi-
\f\t \n\f\b\f\b\t  \f \b\f \n\f\b\f\b\f(Cappelli y Sherer, 1991; Wilpert, 1995; Mowday y Sutton, 1993). PeroCreed,1995). También está cambiando, al hilo de lo anterior, la investi-gación sobre las organizaciones, hablándose ya en la revisión de Wilpertdecía no hace mucho Tomás Ibáñez (1994, pág. 131), que «hace algunosmos al científico no como un descubridor, sino como un hacedor de
312Anastasio Ovejero Bernal
Universidad. Como se puede ver, el concepto de rol desempeña un papeldual y las organizaciones como sistemas sociales colectivas. Veamos breve-mente estos tres conceptos (Peiró, 1996, págs.172 y sigs.):ocupante, cuya función es prever, coordinar y facilitar la interacción social
Psicología social de las organizaciones y del trabajo313
Tanto los procesos de asunción y acatamiento de rol como los deritualidad social. Tal suposición impide la inteligencia de la psicología pri-de la persona, del Yo. En consecuencia, se hace necesario incluir en el
314Anastasio Ovejero Bernal
la ideología (Triandis, Dunette y Hough, 1994). Un elemento crucial deimplícito y, con frecuencia, no consciente que hace que las interpretacio-de las comunidades) y, en definitiva, un soporte básico del orden moral,expresivo
Psicología social de las organizaciones y del trabajo315
paliarecon la utilidad, el valor, la organización social o el desarrollo humano.ciones disponibles, permite obtener, producir o prestar ciertos bienes,implicarealgo) constituye una forma particular, sociohistóricamente determinada,y, en última instancia, de der, la variedad, el horario, el entorno físico y las oportunidades de promo-expresivastrabajar, mientras que, en el otro extremo, destacan las
316Anastasio Ovejero Bernal
cipio de realidadlos que deben enfrentarse los países industrializados. La persistencia de(Álvaro, 1992, 1996; Álvaro y Fraser, 1994; Álvaro y Marsh, 1993; Blanch,1990; Peiró y cols., 1993; Torregrosa, Bergere y Álvaro, 1989; etc.), entre
Psicología social de las organizaciones y del trabajo317
Torregrosa y Garrido, 1992). Tanto en el caso de los trabajadores adultos
318Anastasio Ovejero Bernal
 \f\f \b  \f\f \b \t\b\t\f  \t\bComo escribe Tofler (1983, pág. 45):recientemente, nos llevan de nuevo a C. W. Mills y a la naturaleza de laLos Tiempos Modernosde Ch. Chaplino en el de R. Clair. Todas esas imágenes y críticas fueron, en un(Touraine, 1969; Bell,
Psicología social de las organizaciones y del trabajo319
Schneider, 1991, pág. 17).Todo lo anterior conlleva nuevos empleos y, por tanto, también exigeden King y Schneider, al final de lo que ellos llaman la Gran Transición,materialescomo de otro tipo serán para todos los habitantes muy diferen-tes de lo que son hoy. Así, habrá mucho más tiempo libre (a causa de lalos alumnos tanto para el trabajo como, también, para el tiempo libre, y,(animación sociocultural, etc.). Todo ello supondrá un cambio radical ennuestras vidas cotidianas y en nuestras formas de pensar, dado que, comotrabajo desempeña ya un papel importante y, al parecer, destinado a crecercalidad de vida humana, en los primeros compasesdel tercer milenio»\b\t\bTorregrosa (1994, pág. 84), «habrá que conferirle al trabajo un peso fun-damental en la actualización de la identidad de las personas. Todos los
320Anastasio Ovejero Bernal
nizaciones, pues estoy de acuerdo con Torregrosa (1994, pág. 79) en queY aquí hay, a mi modo de ver, mucho camino que recorrer. También la
Psicología social de las organizaciones y del trabajo321
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\f \b\bque se suele reconocer, aunque a menudo iba oculta tras un falso discursoson, McDougall, Terman, etc., «científicos puros» ellos, defensores de laIntelligence and class structure in American lifelógicas. Así, en 1949 Stalin lanzó su plan de «Transformación de la Natu-Michurin y Lysenko, aprobadas por el Comité Central del PCUS. Segúnhombre nuevocomo Teplov, Rubinstein, etc., representaron deprimentes papeles exal-poder, sobre todo del industrial y del militar, con lo que casi siempre la
más de veinticinco años (AAVV, 1971), sin embargo es en los 80 cuando\t\f \tlogía» como «política», ya que, en rigor, es un texto sobre psicología de los
324Anastasio Ovejero Bernal
Peoples Choicehora de predecir el voto de los ciudadanos, y, por otra, la Escuela deMichigan (Campbell, Converse, Miller, Stokes, etc.), que publicaron tam-bién un libro no menos famoso que el anterior, The American VoterTercer período (1978-1998): editada en Valencia por la profesora Adela Garzón).
Psicología política325
\t\n \f  \f: \b\b  \t  \b\r\t\n\f\btas tanto los individuos como organizaciones de diferente tipo. Todas laspoder. Según este enfoque, también serían políticos todos los comporta-pal supone algún grado de poder, por mínimo que sea; y Política. Sí resulta más fácil y, a mi modo de ver, más interesante, analizaruna fuerte crisis de la democracia (véase Beyme, 1994; Hollinger, 1994).
326Anastasio Ovejero Bernal
Political Psychology,duos que interactúan para promover, controlar o evitar cambios en elconocidos estudios sobre Hitler, Nixon, Napoleón, Lenin, etc.Relaciones entre grupos políticos:rayando que estos episodios no son vistos de forma aislada y particular,
Psicología política327
\b\t\bla conducta política y, a la inversa, la de los procesos políticos en los psi-cológicos. Temas como la participación política o el interés por la política,
328Anastasio Ovejero Bernal
\f \b\b(Mira,1932), sin embargo, el psicólogo social se ha mantenido tradicional-
Y, desde luego, esa psicología que lleva lo y Arce, 1990; Sobral, Arce y Prieto, 1994; Wrightsman, Nietzel y Fortune,\f\t  \b\r\b\b  \t\n  Análisis de factores sociales yEstudio del comportamientodel tribunal del jurado:
330Anastasio Ovejero Bernal
fuga en una moto chocacontra otro vehículo, pero consigue alejarse. UnosTenemos un delito y un delincuente, ¿puede la psicología ayudar-Tenemos también unos testigos del suceso que contarán, evidente-mente a su manera, lo sucedido, describirán al agresor, después tendránque identificarlo y, llegado el caso, tendrán que convencer a los jueces y/opsicología sobre este proceso de juzgar y sentenciar, sobre sus condicio-de la pena, al papel disuasor de la cárcel y, en general, de las creencias
Psicología social jurídica331
víctima, es decir, alguien que con frecuencia es solamente una preocupacióntendido a considerar, por acción u omisión, a las víctimas como un prota-gonista secundario (para evitar este error véase Herrero,1994).\f \f\r\f \f  \b \t \t\t\f
332Anastasio Ovejero Bernal
o del sentenciar. De hecho, como sostiene Garrido (1993, pág. 16), «si lasden la sociedad y el legislador, no se explicarían las disparidades entrepág.319). De hecho, existen distintas formas a través de las cuales las orga-servicio del poder. Y no olvidemos que la psicología jurídica puede con-que castigar.
Psicología social jurídica333
\b\t\bcología y, más concretamente, por la psicología social, si quisiera lograrciona con los sistemas de regulación de la convivencia social, es decir, conrelación de tipo esencialista instrumental,ciales pueden informar con provecho, y por ello mejorar, el quehacerpodemos olvidar, como ya hemos dicho, la posibilidad de que la psicolo-
334Anastasio Ovejero Bernal
gía jurídica se ponga al servicio del perfeccionamiento de los aparatosrepresivos. «Se trata por tanto de que las ciencias psicosociales empiecenproblematizaciónpsicosociológica del derecho y no selimite a contribuir a su mejor funcionamiento» (Ibáñez, 1987b, pág. 16).
Psicología social jurídica335
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\f \b\bMarín, Martínez y Valcárcel, 1990). Además, la circunstancia sociocultural
\t\n \f \t\f  \t\f  \t\fpsicológicas y sociales y, desde luego, porcionar. Pero resulta que el grado en que el paciente sigue las instruc-
338Anastasio Ovejero Bernal
concepto de salud, diferente al tradicional. Tradicionalmente se ha definidocomo el malestar, el dolor, la incomodiad, la fiebre, etc., claramente per-psicología social de la salud. Tampoco podemos olvidar el relevante papelo a estimular la participación en campañas de detección precoz del cáncer.general y, por tanto, en relación con su impacto psicosocial en cualquiera
Psicología social de la salud339
torno particular, acortando el episodio y reduciendo los síntomas. En defi-interesen por ellos como personas, es decir, les piden una mayor implica-modo de ver, lo que realmente no es científico es ignorar estos aspectos tan
340Anastasio Ovejero Bernal
nes médicas. Es decir, que un médico que desee que su labor sea eficazTodo ello, obviamente, aumentará la eficacia del tratamiento médico.\t\n \f \t\f  \t\f \b\f
Psicología social de la salud341
mos de señalar, varía según los autores y las distintas definiciones y mode-Ximénez, 1996) y, por último, como la presencia de un conjunto de atribu-evaluar y transformar los contextos sociales y ambientales (familiar,nández del Valle, 1996). Pero la intervención también puede darse en el
342Anastasio Ovejero Bernal
\b\t\b
Psicología social de la salud343
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\f \b\bfield,1994; Hernández y cols., 1994; etc.). En consecuencia, la psicologíadez,1997, pág. 6). Por tanto, esta disciplina se orienta hacia el análisis de
difícil imaginar, por ejemplo, contenidos de la identidad social sin refe-Amérigo, 1995). Tal vez los lugares son insignificantes sin el uso que de\t\n \f \f\b\f  \f\t \f\b\f\t\t\n \f
346Anastasio Ovejero Bernal
verde»VI Congreso Nacional de Psicología AmbientalTenerife (véase Hernández, Martínez y Suárez, 1994) muestran la progre-tampoco dependen del azar. Son fenómenos claramente originados por elcreando a lo largo de los tiempos (Castro,1997, pág. 39). sino que hasta exige, la intervención del psicólogo y, más aún si cabe, la del
Ambiente físico y conducta social:ƒ347
\f \f\n\t \f\b\f  \b\t  criminada del coche. Ya en 1968 publicó Alfred Sauvy un importantenamiento: Todo el mundo «se cree en el derecho de ocupar gratuitamenteMás en concreto, Pilar Vega (1994, pág. 55) resume con claridad gran
348Anastasio Ovejero Bernal
derrochadorde energíarealrentevisor... Estas 1.500 horas anuales le sirven para recorrer 10.000 kilóme-tros, es decir, 6 kilómetros por hora. Exactamente la misma velocidad
Ambiente físico y conducta social:ƒ349
mitad de tiempo, es decir, en cinco minutos. Fase III: al cabo de dos oforma en que se hace? Preguntémonos con Xavier Bermúdez (1994, pág.77),y porque, además, el tren no llega a todos los sitios y, donde llega, no llegasea, sin tener en cuenta para nada los efectos que pueda tener.causa, al menos en parte, de la fuerte alienación ciudadana. Ya Unamunoprestigio
350Anastasio Ovejero Bernal
decir, el tipo de engaño necesario para la forma de dominio más perfecta:como con harta frecuencia lo podemos constatar, el resultado es que hoy,más o menos a los mismos sitios y, además, a la misma hora, eso sí, cada  \f\f\b  \t\n \f\b\f
Ambiente físico y conducta social:ƒ351
diversidad de métodos, escenarios y poblaciones objeto de estudio; y, porcamente de dos áreas. En primer lugar, la conservación de los recursosimprescindibles como el agua, etc. En segundo lugar, las acciones de\b\t\b
352Anastasio Ovejero Bernal
(Íñiguez y Vivas, 1997). Pero todo ello no está desligado de nuestra ideo-logía y del tipo de sociedad que pretendemos para nosotros y, sobre todo,
Ambiente físico y conducta social:ƒ353
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\f \b\brealmente central; muy relacionado con el anterior, la psicología social de\t\n \f \t\f     \ttiempo librey el tiempo de ociomayor. Y una de las formas actuales de emplear el tiempo libre consiste
personas. Tal estado de cosas por fuerza tenía que llevar a los psicólogosThe Social Psychology of Tou-del tiempo libre,
356Anastasio Ovejero Bernal
ductas turísticas: Ryan (1991) señala los siguientes motivos principales parafamiliar, ya que fuera de ellas los miembros de la familia apenas se ven);indagar en los propios sentimientos, para reflexionar, desde una cierta dis-También hay queEn tercer lugar, también quisiera subrayar
Otras aplicaciones psicosociales357
\t\n \f \t\f  \f\t \f\b\t \b\b\f\b\f\tnecesaria» (Garrido y Torregrosa, 1996, pág. 200). Es más, añaden estosTodo esto se está haciendo cada vez más complejo a causa de los pro-integración supraestatal (véase Mlinar, 1992; Swaan, 1995, etc.). Hoy día esrealiza exitosamente, añaden Garrido y Torregrosa, podría cuestionar seria-
358Anastasio Ovejero Bernal
Torregrosa, en que es justo señalar aquí que la psicología social ha abor-(1992a) y los conflictos internacionales (1992b). Es decir, aunque no pode-les como área de estudios interdisciplinar, del mismo modo que procesosciones internacionales como hecho. Tanto el creciente interés por lo sub-capacidad de la psicología social para satisfacer, teórica y metodológica-nuestra disciplina a esta área de estudios (Ramírez y Torregrosa, 1996,\b\t\bde mira del psicólogo social. Pero no basta con aplicar, hay también quees decir, estar seguros de que las aplicaciones que estamos lle-
Otras aplicaciones psicosociales359
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\b\f\f
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\f \b\bCreo que fue Valle Inclán quien dijo que las cosas no son como son,de poder, etc., sino también los factores extracientíficos que en ella influ-yeron, es decir, su historia contextual, que comprendería las condicionesCurtis, 1962; Farr, 1996; Graumann, 1990, 1995; Ibáñez, 1990a; Munné,
así, entonces la psicología social está empezando a madurar, pues tal pre-fundadores, está perdida,brevedad, el largo pasado de nuestra disciplina, es decir, los antecedentes.\b\b\t  \f \t\n \f \t\fHobbes, Herder, Comte, Hegel, Wundt, Tarde, Ross, Mead, Lewin, etc.),alguien en un momento determinado. De alguna manera podemos decir,ciones y errores, tiene, aún hoy, algo de instructivo. Y me refiero a la psi-
364Anastasio Ovejero Bernal
y 3) los de nivel intelectual serían los filósofos del Estado, es decir, los inte-animal social(zóos politikós). retóricarior, lo que retrasó el desarrollo de una verdadera psicología social. Por su
La construcción histórica de la psicología social365
macher, Tönnies y Weber.Stuart Mill, Karl Marx, Vilfrido Pareto, Emile Durkheim, y a través de. También Durkheim (1843-1904), al igual que Comte, pro-
366Anastasio Ovejero Bernal
como escribe Tomás Ibáñez, frente a la con-res de la razón ilustrada, puede ser considerado, a mi entender, como elsu influencia sobre Dilthey, quien contribuyó en gran medida a acentuar elWilliam James (1842-1911) y Dewey (1859-1952). Respecto al empirismoinflujo en la psicología social, a través sobre todo de F. Allport, fue enor-memente negativo. Más útil fue la influencia de Dewey, para quien «el pro-
La construcción histórica de la psicología social367
predicciónde la conducta humana y, en consecuencia, por el \f \t\n \f \t\f: \n\b  \t\f \b\f\f\bmero y de Wundt, más tarde, autor que podemos considerar incluso depadre de la psicología experimentalhaber, sido tremendamente útil para la psicología social posterior, sinTarde; y 3) Italia, destacando una serie de autores como Cattaneo, Rossi ocon Wundt. En este país existieron ya desde el principio dos psicologíasque con antecedentes como Tri-plett o McDougall, surge realmente con F. Allport (1924); y que con antecedentes como Ross y sobre todo Cooley,
368Anastasio Ovejero Bernal
poder, fundamentalmente de la industria y del ejército norteamericanos(Stryker, 1977; Semin y Manstead, 1979; etc.). Y la discusión, que continuóincomunicación, etnocentrismo disciplinar, etc.). De hecho, estudios recien-en Triplett (1898), que ni siquiera realizó el primer experimento, ni enles de psicología social, ni tampoco empieza con Wundt, pues casi cin-
La construcción histórica de la psicología social369
esto la estela de Vico y sobre todo de Herder. De ahí que no podamos ele-nio mundial (tanto a nivel militar, como económico, político o cultural) depsicólogos europeos, sobre todo alemanes, huidos de Hitler. Por consi-la disciplina dice que el primer experimento en psicología social fue el Tri-son varios los autores (Farr, 1991, etc.) que muestran cómo el experimentode Triplett no tuvo el significado que luego se le dio, hasta el punto de queTripplett fue la primera respuesta propiamente experimental a un pro-paso de los años. Así, aunque el experimento de Triplett no se consideró
370Anastasio Ovejero Bernal
La influencia de F. Allport y de su manual de 1924:europeos, principalmente alemanes: Lewin, Heider, Asch, Adorno, Jahoda,Fromm, Reich, etc., o discípulos suyos: Festinger, Back, etc. Además, sincon lo anterior, el hecho de que la (APA) crease dos secciones (la 8 y la 9) de psicología social que consagróproblemas. Aceptada en el seno de la APA, debe plegarse a sus normas dedesde la APA se pondrán trabas para ello. A esto se unió un factor externoexterior, de las demandas y preocupaciones sociales, hacia el interior de los
La construcción histórica de la psicología social371
peos y judíos en su mayor parte (Lewin, Asch, Heider, etc.). Por consi-«guerra fría»:tras la Segunda Guerra Mundialesta dirección habían comenzado en los años 30, con autores como J. F.
372Anastasio Ovejero Bernal
Handbook of Social Psychology,representa un intento de superar las posturas antagónicas de Tarde y Durk-gado en cualquier estudio sobre la aparición de esta disciplina». Tambiénseñala Torregrosa (1974, pág. XXIV), «aunque Mead estaba más próximoiniciada por J. F. Brown (1936) con un gran éxito inicial, aunque despuésPsychology and Social Order,\t\t  \f \t\n \f \t\f
La construcción histórica de la psicología social373
sobre cuya valoración no existe unanimidad. Como dice Torregrosa (1981,se cuentan por cientos de libros y artículos sobre este tema. Ya JiménezBurillo (1981a) hablaba de más de doscientas publicaciones. También en(Torregrosa, 1974; Jiménez Burillo, 1977, 1981; Rodríguez González, 1977;ción menor» (Jones, 1985) y para otros la crisis ya ha pasado (Festinger,modo de ver, resulta difícil comprender la psicología social actual sin tenerlos años 20 de Floyd Allport. Tal vez por ello, el mayor problema de la psi-cología social, raíz de su honda crisis, haya sido, a mi modo de ver, la social». Se trataría, pues, como dice Torregrosa (1985), de una . Es decir, fue una crisis de identidad, provocada por la incapaci-
374Anastasio Ovejero Bernal
que más adelante veremos mejor. Los pensadores de la Ilustración creíannuestra disciplina. Tras un artículo de Campbell (1957) en el que estudiaba
La construcción histórica de la psicología social375
humana independientemente del contexto histórico.» Y, sin embargo, no(pág. 1335). Es decir, que la disciplina está constreñida por todo un con-la estructura que sostiene a los que detentan el poder. Crisis de relevancia:
376Anastasio Ovejero Bernal
inicia el coro de manifestaciones que acentúan su importancia». Tambiénrelaciones sistemáticas entre ellas, en cambio, la psicología social sociológica,sometidas a prueba. Todo ello dio lugar a una enorme Aspectoséticos de la crisis:
La construcción histórica de la psicología social377
Para muchos científicos sociales, el ultraje moral de la guerra de VietnamTodo ello exigía una como mínimo, venía ya de los años 30 (Horkheimer, Adorno, Marcuse,gobierno, lo militar, la educación, entre otras. Como forma general, la crí-El resultado de la crisis parece aún difícil de evaluar, existiendo la pers-social tradicional y, en todo caso, ha hecho posible que se acuda, sin com-
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procesos implicados en nuestra vida cotidiana» (Torregrosa y Crespo, 1984,Una mayor y más estrecha interdisciplinariedad,mente emancipadora (Armistead, 1974; Parker, 1989; Sampson, 1991; Wex-ler, 1983; Ibáñez e Íñiguez, 1997).Nueva Psicología Social está estrechamente relacionada con la anterior,Deconstruccionismo y preocupación por los análisis lingüísticos:
La construcción histórica de la psicología social379
que hace. De ahí que casi siempre bajo la influencia del segundo Wittgens-vés de Nietzsche, Wittgenstein y Heidegger: si la Razón desaparece, sóloqueda la voluntad, o lo que sería peor, la voluntad de poder. Y aquí esdependerá en buena medida, a mi modo de ver,interpretativo(Bhaskar, 1989; Crespo, 1991; etc.).\t\f  \f \t\n \f \t\f \f  \t\t\f\tlogy,
380Anastasio Ovejero Bernal
que identificasen los principales desarrollos que, a su modo de ver, habíansobre identidad social, sobre relaciones intergrupales y, algo menos, sobreEspaña durante los últimos años ha sido, pues, espectacular. La existenciaLusa: el primero en Tomar (Portugal) (1987), el segundo en El Escorial
La construcción histórica de la psicología social381
samente por un trabajo del profesor J. R. Torregrosa (1991) titulado bras referidas a la psicología social en nuestro país (pág. 24): «Todo elloJuan Luis Vives, que ha sido considerado incluso el padre de la psicologíaOvejero, 1995c) o, sobre todo, Ortega y Gasset (véase Torregrosa, 1985; Ove-Munné, 1985; Lomov, 1991), aunque los cambios profundos y bruscos quesocial en particular, virajes aún poco conocidos desde aquí. De ahí que enpara la psicología social soviética. De tal forma que Ilitchev, presidente deciencia psicológica, de gran valor, que está llamada a contribuir, según él,
382Anastasio Ovejero Bernal
de las relaciones interpersonales en la colectividad infantil,Lomov, director del mencionado Instituto, interpretando las directrices delde Bodalev, en 1970; de Platonov, ena)La primera, iniciada por Vygotski y representada por Luria, reflejapasa de ser una psicología social en potencia. Para Vygotski, los fenómenospsíquicos superiores no tienen un origen natural sino social y, para expli-Yo un producto de la historia sino también un producto de las relacionessociales. Así, los procesos psíquicos superiores se desarrollan con las inter-
La construcción histórica de la psicología social383
social de la historia, es decir, que son un producto del desarrollo históricodía hicieron autores como Vygotski (1973, 1979) o Bajtin (1993a, 1993b).b)La segunda tendencia, representada sobre todo por Galina Andreeva,(Koltzova, 1991); en segundo lugar, lo colectivo y las características psico-étnicos, etc.) como de los grupos pequeños (véase Shijiriev, 1991); en tercerlugar, los estudios sobre la personalidad interesándose por las relacionesmente; y, finalmente, las aplicaciones a la industria, a la educación, a la
384Anastasio Ovejero Bernal
destacando algunas obras de Gerardo Marín, J. M. Salazar, Maritza Montero,\b\t\b
La construcción histórica de la psicología social385
poder, la burguesía movilizó a las (otras) clases oprimidas, y una vez quereconstruirla,
386Anastasio Ovejero Bernal
\f \b\bY, sobre todo, fue el proceso de industrialización el principal impulsor depsicología social (Vives, Huarte, Maquiavelo, Montaigne, Galileo, Hume,
Todo ello se manifiesta en una reflexividad
388Anastasio Ovejero Bernal
social (Crespo, 1995, págs.38-39). reivindicaciones sociales, de sus activos sociales. Valora los bienes materia-pág.75). Sin embargo, a lo largo del siglo zación y, por tanto, reflejará sus principales ideas y supuestos, es decir, losque solemos creer, al menos en el sentido de que somos ante todo sereslogía social y, obviamente, por las principales orientaciones modernas que
Modernidad y psicología social: orientacionesƒ389
\b\f\b\t \t\n\f\tmental (Hall y Lindzey, 1968, pág. 294): Totem y Tabútico a la psicología social son:1)alrededor, aunque el «Ello» jamás se socializa y ejerce una constante acción
390Anastasio Ovejero Bernal
líder, son las razones fundamentales que explican el agrupamiento de per-Estudios sobre la persona-como ya vimos en el capítulo XIV.: Tampoco el conductismo fue muy influyente en nues-
Modernidad y psicología social: orientacionesƒ391
manual de F. Allport (1924), autor que había recibido una fuerte influenciaIniciado por Watson, el movimiento conductista, de inspiración positi-tismo de William James. Con un gran rigor metodológico, el movimientode una concepción individualista de la psicología social». Tengamos pre-y, curiosamente,
392Anastasio Ovejero Bernal
(Asch, Heider, Krech, etc.) como el propio Lewin y sus colaboradores ydiscípulos (Festinger, Zander, etc.) e incluso los más modernos autores dela teoría de la atribución y de la psicología social cognitiva (Kelley, Eiser,índices bibliométricos (por ejemplo, el de West, Newsom y Fanaughty, 1992)dominante en la psicología social de las últimas décadas. Tras un largo pre-contingencias ambientales de Skinner. El resultado fue un énfasis unilateral
Modernidad y psicología social: orientacionesƒ393
mentales, Krech y Crutchfield escribían (1948, pág.77): «Cómo perci-primer lugar, porque si la psicología social pretende, entre otras cosas, estu-procesos cognitivos. En segundo lugar, los fenómenos y conductas socialessimple como el propuesto por el modelo conductista. En tercer lugar, lanos si se quería entender su comportamiento. En cuarto lugar, tambiénlogos alemanes que huyeron a Estados Unidos (Heider, Asch, Lewin, Wert-heimer, etc.) eran gestaltistas y estaban preocupados por el estudio de los
394Anastasio Ovejero Bernal
implicarse en actividades mentales internas, de planear, de decidir, desear,pensar, organizar..., pero relativamente impotente o en apariencia no afec-real». Por su parte, Taylor (1981), le critica al cognitivismo su olvido delrecientes al cognitivismo en psicología social en Lopes, 1991; Shotter, 1991;miento, como en su día hicieran Vigotsky, Luria y Leontiev, para quienes,y no al revés. Es decir, son las condiciones objetivas de existencia las queun producto meramente individual (Bruner, 1991). «Una segunda manera
Modernidad y psicología social: orientacionesƒ395
(Habermas, 1990, pág.17).de larga duración. Sin embargo, como espero poder determinar, el preciopsicólogos sociales en particular, esta revolución es una desviación autoin-\b\f\b\t \t\n\f\tla estructura social y la persona se influyen mutuamente (Stryker, 1977),Y es que, como decía Cooley, individuo y sociedad no son sino «dos caras
396Anastasio Ovejero Bernal
sociales psicologistas (Heider, 1958; Gergen, 1982; Harré y Secord,1972)ahí que como hace unos años escribiera Torregrosa (1974, pág.XLVII), «lamer, el interaccionismo simbólico descansa en tres supuestos fundamenta-
Modernidad y psicología social: orientacionesƒ397
por decirlo con palabras de Torregrosa, es el énfasis en la comunicación, elVygotski, la conciencia, el Yo individual, es un producto de la interacciónquienes hacen posible el Yo. De ahí que Mead considere a la psicologíajero,1990a). Para Mead, el lenguaje simbólico, que comenzó siendo gesto yTras la muerte de Mead, el interaccionismo simbólico se extendió porpor Blumer, primero en Chicago y luego en Berkeley. Otros sociólogos que
398Anastasio Ovejero Bernal
cultivaron esta corriente (Strauss, Denzin, Becker, Stryker, etc.) se disemi-
Modernidad y psicología social: orientacionesƒ399
. Como dicen Resler y Walton (1983, pág. 278), «esta corriente repre-Teoría del rol o modelo dramatúrgico:mino enrollada que contenía el texto que el actor debía recitar. De ahí que(médico, mujer, mendigo, gobernante, anciano, etc.) suscita en los otros,pág.13): «Toda persona vive en un mundo de encuentros sociales que ladenomina una línea, es decir, un esquema de actos verbales y no verbales
400Anastasio Ovejero Bernal
Todos los modelos vistos en este apartado comparten una visión de lacontexto más amplio de relaciones desiguales de poder. La paradoja del
Modernidad y psicología social: orientacionesƒ401
\b\t\bnización, de secularización, de individualización y, sobre todo, de indus-siempre una cierta diversidad, fue evolucionando. Todo ello se fue refle-
402Anastasio Ovejero Bernal
\f \b\b \n \t\bYo también creo que es algo más que una mera moda. Hace muy pocoque nos agrade o no, de que sea bueno, malo o regular, el fenómeno pos-
per, pero sobre todo Kuhn, que fue quien lanzó el ataque más serio contrafundacionalismo empieza a estar en retirada y comenzamos a entrar, comomuestra claramene Foucault, el saber es totalmente inseparable del poder,«hechos científicos» hay que entender la base de su poder.
404Anastasio Ovejero Bernal
ciones (Gergen,1996). Más aún, en una época posmoderna, la psicologíanales sobre el «Yo». Y esta nueva psicología posmoderna por fuerza tieneAvance tecnológico: crea
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ405
Lyotard, 1986, 1989; y Madsen, 1992). En todo caso, por posmodernismoentendemos el movimiento intelectual iniciado por Lyotard (1979) y quesupuestos, sin embargo, no renuncia a la crítica emancipadora, sino que laúltimos años en las sociedades occidentales (Huyssen, 1990). Para Lyotard,tante y permanente cambio, donde nada es definitivo. También para Gid-pobreza, la enfermedad, la ignorancia y la esclavitud (Lyotard,1979). Sin
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un holocausto nuclear. Es decir, que en lugar de haber construido un. Como escribe Vattimo (1990, pág. 73), «ante todo habla-sión de la bomba atómica, amenaza nuclear, etc.), políticos (el nazismo y elpolíticas. Todo ello ha terminado por dar la razón a Nietzsche, de tal formanismo filosófico que ya venía de atrás. De ahí que Vattimo pueda escri-«Dios ha muerto», es decir, las verdades absolutas ya no tienen cabida enel pensamiento del hombre. Según Nietzsche, añade Vattimo, con esta con-David Lyon (1996), podemos decir que el nihilismo es el concepto nietzs-
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ407
dad y, por tanto, los dominan. Todo ello significa que ya no podemos estarseguros de nada. La moralidad es una mentira; la verdad, una ficción. Todoanarquismo epistemológicopio discurso de la modernidad. Es decir, si el discurso de la modernidad ytas sobre la verdad, el conocimiento, el poder, las figuras de autoridad y las
408Anastasio Ovejero Bernal
marcadas por Nietzsche, Heidegger, Wittgenstein y Foucault, los psicólo-anarquismo,cosas. Y, desde luego, si pretenden ser críticos y emancipadores, difícil-\t\n \f \t\f  \t\b\tprogreso históricola filosofía de Nietzsche a la de Heidegger, desde la teoría cuántica hasta lacaída del Muro de Berlín y del Imperio Soviético y, con él, de la idea ydel vacío» (Lipovetsky, 1987) e incluso una «nueva Edad Media» (Minc,1994) y, en todo caso, a una sociedad posmoderna. Todo ello, como node tres décadas de tranquilidad y esplendor, recibiendo una fuerte finan-
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ409
Journal for the Theory of Social Behavior,NewIdeas in Psychology, Mind and Behavior,Philosophical Psychology,Feminismand Psychology, Theory and Psychology...Teníamos, por una parte, la compacta y compleja realidad de unosrencia hacia las personas necesitadas de ayuda, etc. Teníamos, por otrapor otra parte. Sólo debíamos verter, gota a gota, esos conocimientos enel gran embalse del saber, seguros de que, más tarde o más temprano,regarían las tierras áridas de los problemas sociales, haciendo florecer,
410Anastasio Ovejero Bernal
neo. Ya el propio concepto de una mezcla, a veces extraña, entre fuerzas críticas a la modernidad y,reconstruir(Parker y Shotter, 1990), pasando por una psicologíasocial como análisis del discurso (Parker, 1992; Potter, 1997; Potter y Wet-gen, 1992a, 1992b, 1996; Roiser, 1997; Wetherell y Maybin, 1996). Por
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ411
perspectiva posmoderna (véase Monk y cols., 1997; Parker, 1997, 1998;ver, altamente interesantes y útiles para la psicología, para equilibrar unaleza humana, a la vez que puede proporcionar, fundamentalmente de lacontexto social e histórico más amplio. Ahora, afirma Parker, necesitamos\b\f\b\t \f\b\f\r\f\tYa hemos dicho que como consecuencia de la crisis de la disciplina ymiento del ser humano como «agente» parcialmente auto-determinado, por
412Anastasio Ovejero Bernal
reflexividad del conocimiento»(Antaki, 1994; Danziger, 1997; Edwards, 1996; Edwards y Pot-ter, 1992; Harré y Stearns, 1995; Potter, 1996; Psathas, 1994; Riessman,1994; Smith y cols., 1995; Soyland, 1994; Van Dijk, 1997, etc.), entre elloslos de racismo (Riggins, 1997), la psicoterapia (McLeod, 1997) y, sobretodo, los de género (Crawford, 1997; Wilkinson y Kitzinger, 1995; Wodak,das entre sí (véase, por ejemplo, Shotter, 1993), destacaremos, siguiendoprincialmente a Tomás Ibáñez (1990), las siguientes:heredera del pensamiento del segundo Wittgenstein, se centró en el análi-vismo como las aportaciones del segundo Wittgenstein facilitaron el desa-
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ413
poral de las acciones, es decir, los movimientos corporales meramentetación (Cook y Howard, 1992; Green, 1992; McNally, 1992), entre ellos el(Antaki e Íñiguez, 1996; Íñiguez y Antaki, 1994; Potter, 1996, 1997; Pottery Wetherll, 1987; Potter y cols., 1984). «construye» nuestra realidad vivida (Wetherell y Potter, 1996, págs. 65-66).
414Anastasio Ovejero Bernal
existente en la mente del individuo» (Parker, 1996, pág. 79).Aproximación retórica:rico, lo señalan Perelman y Olbrechts-Tyteca (1989, pág. 30) al afirmar que
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ415
de poder, y olvidar los aspectos extraargumentativos, lo que está relacio-mos de escenario para investigar, sustituyendo el laboratorio por la calle,los bares o los estadios de fútbol, es decir, que Harré propone que la psi-
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y fuera de toda lógica, estos autores llegaron a la conclusión de que existenpuesta en la que han participado diferentes autores (Baumgardner, Buck-relaciones socialesrelacional
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ417
relación recíprocapág.219), tres implicaciones fundamentales de esta teoría para nuestrasocial y, por tanto, la psicología social debería reconocer el carácterde constante devenir, de permanente creación y recreación, de constantesí existen ya algunos interesantes estudios sobre ella (Georgoudi y Rosnow,
418Anastasio Ovejero Bernal
los actos sólo existen en relación al contexto que los cons-. Hay, pues, concluye Ibáñez, en el contextualismo una concepciónTeoría Crítica:Habermas, máximo representante actual de la Teo-intercomprensiónretórica,neopragmatismo americano (Rorty, 1982). Esta concepción de la verdad
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ419
sente tanto en la sociología interpretativa de Weber, como en la sociologíaembargo, tanto Heidegger como Wittgenstein añadieron un elemento fun-pre-interpre-«círculo hermenéutico»inescapable. Cada uno de los elementos participaen la construcción del significado global y, no obstante, cada elementointerpretación «verdadera»que alcance a un supuesto significado«objetivo» encerrado en los propios límites del «texto». Toda interpreta-por Charles Taylor (1985, 1997).
420Anastasio Ovejero Bernal
nos, hasta el punto de que Tomás Ibáñez llega a preguntarse (1992),truccionistas. Todo predispone, en efecto, a no serlo, y quienes no sonBasándose en las investigaciones de Wittgenstein sobre las «convencio-descubrendad que es externa e independiente de ellos, es decir, objetiva. Sin(Watzlawick, 1989, pág. 15). También desde la perspectiva de la biologia,Varela (1989) se añade a esta corriente construccionista rechazando lasTodo ello ha permitido interesantes estudios sobre la agresión (Gergen,1984) o las emociones (Harré, 1986) como constructos sociales, es decir, nocrítica definitiva al modelo representacionista del conocimiento (Rorty,1979), es decir, a la idea de que el conocimiento puede considerarse comoreflejacorresponde
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ421
temología. Por último, y siguiendo en esto a la Teoría Crítica, al socio-comprensiónintentando elaborar teorías «generativas»,es decir, teorías que tengan «laEn síntesis, de todas estas corrientes alternativas podemos decir, conTorregrosa (1996b, pág. 42):
422Anastasio Ovejero Bernal
\b\t\bsentir„ de la posmodernidad. Como escribe Lyon (1996, págs. 9-10), Yo creo que sí, y que ello está influyendo en todos los ámbitos ya noeje en torno al cual gira el mundo de la vida». El placer, que antes se con-tema; la adicción a las tarjetas de crédito es una bendición. Y, a nivel social,de construir el Yo (la imagen propia) mediante la adquisición de lo distin-gración social. Todo ello, por fuerza, lleva, o debería llevar, a cambios tam-(véase Gergen, 1992, 1996). No existe el Yo ni existen realidades: sólo rela-ciones e imágenes. Como señala David Harvey (1990, pág.44), «el posmo-
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ423
también están cambiando sus objetos de estudio, es decir, el ser humano,falta de escrúpulos de unos pocos. La solución podría estar, como defiendeNietzsche, Heidegger, Wittgenstein, y los posmodernos (Lyotard, etc.) difí-movimiento pendular, pasando de una postura a la opuesta y luego nueva-nismo de ser conservador, ¿cómo va a ser meramente conservador y reac-Wittgenstein, en los escritos auténticamente demoledores de Foucault o
424Anastasio Ovejero Bernal
Wexler y que está teniendo repercusión en otra psicología social de la edu-cación, ya abiertamente aplicada, como es el caso de Woods y HammersleyPara concluir, me gustaría señalar que probablemente muchos lectoresdefinitiva, a mi modo de ver, hoy día toda psicología emancipatoria debe serhace camino practicando nuevas formas de hacer, no diciendo que «hay
El giro posmoderno y las orientaciones alternativas:ƒ425
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\f \b\bdedicar, cuando menos un capítulo a la metodología, sin embargo, de losde cómo investigamos y cómo debemos investigar. Como decía Kurtcierta la afirmación de Mariano Yela de que la teoría sin la práctica es coja,pero la práctica sin la teoría es ciega. Teoría y práctica son dos momentos
los deseos, la ideología y los valores del investigador. En consecuencia, larecordar, por no poner sino un solo ejemplo, a nuestro Ortega y Gasset),y cuestionan diferentes aspectos del positivismo. No es por azar, por consi-\r  \t\r\t   \tnecesitamos para vivir y sobrevivir. Nada prueba que nuestras categoríasbre tiene necesidad de ellas para vivir, «son los irrefutables errores delhombre», añade.Por tanto, para Nietzsche, por decirlo con palabras demundo fijo y muerto! Tal pretensión de cuantificar todo es tan absurda
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límites que el conocimiento humano jamás podrá penetrar. Asimismo, larimento de laboratorio, etc.), seguirá siendo cierta y actual la frase de Witt-
El método en las ciencias sociales: cómo investigarƒ429
a lo que nos interesa, olvidando el rigor. Lo que realmente sorprende esa hacer. Sin embargo, en psicología social y sus aledaños cada vez son más(Billig, Gergen, Ibáñez, Sampson, Wexler, etc.), haciendo ya una Todo ello se refleja también en las posturas más recientes en la sociolo-Principio del relativismo, proposición o la racionalidad de una creencia. Todos los procesos de pro-
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(véase Shadish y Fuller, 1994).  \b\bCon frecuencia se ha dicho que «la ciencia se puede definir, en sentidodos por la aplicación del método científico» (pág. 18). También Bucetaargumentaciónracionalticas que esto pueda suscitar, recordemos que:retóricosinterpretativosminos dictados por la metáfora ocular. Basta con recalcar la necesaria
El método en las ciencias sociales: cómo investigarƒ431
no se pueden presentar, sin más, resultados de investigaciones, sobre todoTenemos, pues, una cosa ya clara: no hay un solo método para hacerplina exigirá un tipo diferente de método y, segundo, que debemos elegirgar o, mejor, que queramos construir. Es más, me atrevería incluso a afir-mar, con Ibáñez (1990, pág. 237), que «la teoría sustantiva a la que se recu-
432Anastasio Ovejero Bernal
de la sociedad. Todo esto se traduce en la dificultad, por una parte, demedir los fenómenos sociales y, por otra, de establecer regularidades ylos autores que estarían de acuerdo con Worchel y Cooper (1983, pág. 6)explicar, predecir, comprender y verificar las relaciones entre eventos», sindemanda, efectos del experimenador, etc.) que han hecho muy difícil laideología y los valores del propio investigador, que a menudo influyen
El método en las ciencias sociales: cómo investigarƒ433
psicología social en particular, tenemos que echar mano de todos los recur-Al hilo de lo que acabamos de decir, nos centraremos en este capítulo \t  \f\t  \f \b\f\b \b \b\f\t \t\f\t:\t\n \f \t\f  \f \t\f\b \b\fYa hemos dicho que aunque no existe unanimidad, sí son muchos loscientífico o al menos como el más científico de los existentes. Ya Bernarden psicología social la podremos aplicar, en mayor o menor medida, a los
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de métodos no experimentales aumentan día a día. Tales críticas son muy
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y cuanto más mejor, pero lo que no debe ocurrir es que el necesario ais-alterenada que ver con lo que se pretende investigar. Es como si un químicotal, el experimentador, los sujetos, etc.), como veremos a continuación.sonaje poderoso que posee dos clases de poder: como profesor, pertenecea una clase superior que tiene el poder de evaluar a los estudiantes y, por
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sujeto se encuentra ante dos problemas: la tarea que le plantea el experi-mentador, y su propio problema personal, que a veces es tan importante quecio pagado por haber pasado de un experimento «tipo Wundt», en el que lano modifican las respuestas de los sujetos, tos del observador, ficaciones intencionales de las respuestas de los sujetos, es decir, de losresultados, para conseguir unas «mejores» conclusiones y poder, de estaGalileo o Newton (véase Di Trocchio, 1995); b)respuestas de los sujetos:hipótesis se cumpla. Tal vez la prueba más sorprendente de tal efecto esté enen la experimentación, los sujetos también lo son. En primer lugar, porque(Highbee y Wells, 1972; High-(Rosenthal y Rosnow, 1969). Por último, existen otras muchas fuentes de
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también los resultados y, nuevamente, nosotros no tenemos forma deción o, cuando menos, estarán poco motivados a participar, lo que tambiénengaño experimental. «El uso del engaño puede ser el mejor, y quizá ello que está estudiando el experimentador, no están en condiciones de pres-can a menudo algunas experiencias desagradables, como dolor, aburri-
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rir de la del experimentador, lo que introduce importantes sesgos; yImplicaciones sobre el futuro de la psicología social:del engaño tiene evidentemente algo de autodestructor. Mientras prosiga-libre devalores,ni en contra de la expansión de los derechos de la mujer, ni a favor ni endice Tomás Ibáñez (1992, pág. 24) al afirmar que «cada cual puede partici-na 63). Es decir, los experimentos pueden seguir siéndonos útiles, pero «lo
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\t \f\b\f\r\t \b \f \t \f\f\r\tsiempre. Ya Wundt exigía métodos cuantitativos unas veces, justamente en
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discrepanciascativo, relevante y conscienteproblematizados jamás (Cherry, 1995). Sin embargo, debemos destacar dosmente con las características del objeto de estudio. Y, como hemos dicho
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comprensión e interpretación, tiva, es decir, su acción.ción social». También Pérez Serrano (1994, pág. 71) cree que son comple-Tanto la orientación de tipo cuantitativo como cualitativo puedenmantener un grado suficiente de independenciaŽ metodológica, es decir, esmetodológicas de aproximación a la realidad psicosocial. Todas son útiles.está claro, hay que buscar la estrategia metodológica más adecuada. Tanto la\b\t\blas ciencias sociales „y la psicología social con ellas„se caracterizan
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científico) y el rigor en la construcción teórica, que permita captar laestructura social y subjetiva de su objeto (condición necesaria de todo
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\f \b\bpág.11) que «la psicología social sólo puede definir sus objetos científi-sociales son, o deberían ser, estrechísimas y por tanto aquí se hace máscolaboración interdisciplinartra. Todo ello plantea, obviamente, enormes problemas tanto para definirla disciplina como para demarcar su objeto de estudio. Veremos a conti-
\b\b  \f \t\n \f \t\fPor extraño que a algunos les pueda parecer, son muchos los manualesPor otra parte, comienzan su libro Collier, Minton y Reynolds (1996)
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bién claramente minoritaria. De esta manera, para algunos, como F. AllportEn cambio Ross, muy influenciado por Tarde, proponía una definiciónde las uniformidades debidas a causas sociales, es decir, a los contactos
Conclusión: ¿qué es la psicología social?447
sociales» (Crespo, 1995, pág. 22). Tal como señala Thomson (1984, pági-cómo concebir esa articulación, y, por otra, en el concepto de interacción
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las relaciones interpersonales
Conclusión: ¿qué es la psicología social?449
Smith,1997; Peplau y Taylor, 1997). En mi opinión, esta perspectiva essubraya el antropólogo Malinowski, los padres de familia de la Viena de losMalinowski obtenidos entre los Trobiands, en el Pacífico Sur, donde el jefelas personas de clase media de la Viena de finales del siglo las personas (el destino, la voluntad, la biología, el ambiente) y, en concor-  \f \t\n \f \t\f
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entender algunas facetas de la vida social y, como tal concepto, es unaobjeto de estudio, también tenemos que añadir, con Crespo, que
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relaciones interpersonales y el comportamiento social humano. Es decir,\b\t\bbles, desconcentrados, insatisfechos. Nuestro yo está saturado (Ger-gen,1991). Los romanos de los tiempos de Claudio, Calígula o Nerón,
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nernos, a respirar con más calma, a reflexionar antes de actuar. Sicomo subraya Wexler (1983), quien añade que hoy día cumple otro papelmétodos ideológicos de negación de las contradicciones sociales. Todo ello,añade Wexler, bloquea claramente el desarrollo de una psicología social crí-cia, justificando y racionalizando su contenido ideológico. Es decir, que lasfomentar lo que Wexler llama «ignorancia social sistemática». Es decir, queal servicio de quienes detentan el poder. Un ejemplo claro lo tenemos enen perjuicio de la mujer.toria, nuestra disciplina debería cambiar de rumbo y, dejando atrás tanto
Conclusión: ¿qué es la psicología social?453
car, etiquetar y, en definitiva, trazar las fronteras de sus territorios de cono-que varía en función del tiempo, el espacio, el enfoque y el autor, sino quenuestro entender, una sino varias psicologías sociales posibles, según los
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